jueves, 28 de febrero de 2019

No vamos a caer en la trampa

Foto: João Vitor Campos dos Reis

"La mejor forma de resistir es seguir avanzando". La frase la encuentro en el muro de Facebook de la feminista Justa Montero. Así es. No vamos a avanzar si cada vez que rebatamos las provocaciones, insidias y ataques de Vox, Pablo Casado y, ahora también, Hazte Oír entramos en un bucle de emociones sin salida que nos desgastan y debilitan. No podemos perder de vista que estos discursos negacionistas, machistas y racistas son (usando la metáfora de Wendy Brown) como las termitas: viven de nuestra energía mientras la devoran; energía que, por otra parte, es la que sostiene la estructura de aquello que quieren destruir: la democracia, el feminismo, la diversidad, la ternura y la solidaridad. 
La ultraderecha (en España y fuera de aquí) necesita de la movilización permanente de nuestras emociones si estas nos conectan con la ira y la crispación. Sin ellas, no son nadie. Nuestra respuesta reactiva es parte de su botín. Pero ¿cómo no caer en su trampa, en su juego perverso? ¿Cómo parar esa maquinaria posfascista global que está pensada y diseñada para cuestionar y distorsionar derechos haciendo creer que son privilegios y por ello nos hace saltar? Avanzando… juntas, sin egos y en formato comunidad, en modo democracia entendida como formula para gobernar(nos). 

viernes, 22 de febrero de 2019

Francisco Serrano sale a cazar

Foto: Hazte Oír
Perseguir a alguien por sus ideas está prohibido en nuestro país porque la libertad ideológica es uno de esos pilares fundamentales de nuestra democracia, algo que recoge la Constitución en su artículo 16. Pero si, además, el motivo que da pie a esa persecución y purga (la falsa “ideología de género”) es un invento proyectado desde una ideología ultra y totalitaria, estamos ante un posible delito de odio por motivos ideológicos, algo que está tipificado en nuestro Código Penal.
Desacreditar y despreciar de forma sistemática, como hace Francisco Serrano, a quienes luchan contra la violencia de género es, sencillamente, incitar, atacar y perseguir de forma sistemática, injustificada e injustificable a quien, desde un organismo, organización o entidad, está prestando un servicio recogido y estipulado en nuestras leyes y en la normativa internacional que España ha de respetar. Teñir de sospecha la labor profesional de quienes se dedican a informar, asesorar y acompañar a las mujeres no ha sido suficiente para el juez condenado por prevaricación y líder andaluz de Vox. Ahora, su propuesta es que el Parlamento andaluz recabe los nombres y apellidos de todos los trabajadores de las Unidades de Valoración Integral de Violencia de Género, de los equipos psicosociales de los juzgados de Familia y de los equipos de Menores de la región que evalúan el riesgo que sufren las mujeres víctimas de violencia machista. Su objetivo es ver si están colegiados, capacitados e ideologizados. Más allá de que se esta extralimitando en su función, justifica la necesidad en unas supuestas denuncias que de haberse hecho (a ver si van a ser falsas, Sr. Serrano) deberían tramitarse en los organismos destinados a tal efecto. No es competencia suya pedir al Parlamento que escudriñe sin motivo objetivo y de forma indiscriminada y arbitraria la labor profesional de todas aquellas personas que trabajan en el ámbito de la violencia machista.

jueves, 21 de febrero de 2019

La violencia de género no es un accidente de tráfico

Foto: Fotografia cnj
La proposición de ley que se ha aprobado en el Congreso mejora la pensión que hasta ahora recibían las hijas e hijos de las mujeres víctimas de violencia de género. Pasan de los 140 euros mensuales a los 600 euros, como mínimo, cuando las mujeres no hayan cotizado. La nueva ley afianza y afina una modificación que ya introdujo la Ley de Infancia y Adolescencia de 2015 que aprobó el PP. Esta reconocía que estos huérfanos debían percibir la pensión absoluta equiparando la prestación a la que se concede cuando el progenitor sobreviviente abandona a sus hijos. De esta forma, queda claro el mensaje a entrever: cuando un padre asesina a la madre, está abandonado a sus hijos.
La ley aprobada (matizable y mejorable, como todas las que aparentan consenso y tardan años en aprobarse) da un paso más en ese reconocimiento de víctimas que debe otorgarse a las hijas e hijos de las mujeres asesinadas por sus parejas o exparejas. Más allá del hecho de ahorrar trámites e incrementar cuantías, de lo que estamos hablando es de acercar un derecho a una cuantía que reconozca y repare el daño que causa una violencia estructural que, por volumen, motivación y perfil de agresores y víctimas, perfectamente, podría calificarse como feminicidio.

jueves, 14 de febrero de 2019

Ciudadanos y el colectivo LGTB, entre el pinkwashing y el homonacionalismo


Foto: Contando Estrelas

En las últimas semanas, el partido de Albert Rivera viene mostrando su lado más gayfriendly. En la concentración de los cuarenta y cinco mil que tuvo lugar el pasado domingo en Colón, el líder de Ciudadanos hizo sus declaraciones ante las cámaras con varias banderas arcoíris detrás. Un gesto inesperado entre tanta bandera de España que sentó como una patada en el estómago a uno de los otros dos convocantes, a sus compañeros de viaje desde las elecciones en Andalucía, el partido ultraderechista Vox.


miércoles, 30 de enero de 2019

Asesinatos, suicidios y violencia machista


Foto: gaelx

En los crímenes machistas, como el que ha tenido lugar esta semana en Reus, el orden de los factores sí altera el valor del producto. Un chico de 19 años se tira por la ventana tras decapitar a una chica de 17. Un hombre se suicida tras asesinar a una mujer, un patrón desafortunadamente frecuente.

Nadie cree (desde luego yo lo tengo muy claro) que si ese orden se invirtiese esa sería la solución al gravísimo problema de la violencia de género que nos destruye. Es cierto que, de haberse dado esa alteración en la ecuación, decenas de mujeres, niñas y niños seguirían con vida, y que si yo fuera familiar o amiga de alguna de estas víctimas estaría en mi legítimo deseo de que estos factores se hubiesen alterado para que el hombre que asesinó a mi ser querido, si se iba a quitar la vida, lo hubiera hecho antes de matarla. Pero no, no solo es que esa no sea la solución a esta lacra social, sino que la realidad nos dice que los criminales machistas prefieren matar antes de morir. Ese es parte de su ritual de amenazas y violencia contra la mujer, es parte de su culto a un tipo de masculinidad agresiva y vacía que, en vez de pedir ayuda o buscar otras referencias, se alimenta del dolor, infelicidad, miedo y sumisión que provocan a su alrededor. Suicidarse después de asesinar es parte del horror de la violencia machista, pero eso no exculpa a sus autores de sus crímenes y ni mucho menos les convierte en víctimas en otras estadísticas.

jueves, 24 de enero de 2019

Le pegué porque era mío

Foto: Dunna1
No todas las violencias son iguales por mucho que lo repitan (una y otra vez) Casado, Egea y Vox. No lo son, principalmente, porque cada forma de violencia responde a un tipo de motivación, es decir, oculta (aunque veces no tanto) una serie de valoraciones y creencias sobre la persona que es víctima. Son esos motivos los que permiten a su autor encontrar esa especie de legitimidad que le ayuda a justificarse (antes, durante y/o después) de dañar a alguien. Comprender esto para plantear políticas y soluciones en términos de educación, convivencia y derechos es querer lo mejor para una sociedad y un país, al margen de las creencias personalistas de los que solo miran por lo suyo y a corto plazo.

jueves, 17 de enero de 2019

¿Cómo resistir al imperio de la crispación?

Foto: Vox España

Hay vida más allá de Vox. Es posible que no lo parezca por el tiempo que le dedicamos en las redes sociales y en nuestras conversaciones cotidianas. Estamos preocupadas y también cabreadas, es normal. Cómo no estarlo. El lado oscuro de la derecha española ha pasado a ocupar doce escaños en Andalucía y el horario del prime time informativo en radio y televisión. Quienes alardean de llevar pistola y defender la España Viva han construido su propia ideología del género masculino para atacar al feminismo, promover el racismo institucional y relegar al ostracismo a las personas cuya vida no responda a un modelo familiar cis-hetero-tradicional. A la 'España Viva' le sobran casi tres cuartas partes de la población y cuanto más preocupadas y cabreadas estemos, los de la ideología del género masculino parecen estar mucho mejor.

viernes, 4 de enero de 2019

Las lagunas en Derecho del licenciado Casado

Foto: European People's Party
“El patrimonio exclusivo de la defensa de la mujer y de la defensa de aquellas personas que son más desfavorecidas”, como dijo este jueves Pablo Casado, por supuesto que no lo tiene la izquierda. El patrimonio exclusivo de la defensa de cada una de las personas que las declaraciones de derechos humanos nos señalan como ‘vulnerables’ (no porque seamos débiles sino porque nuestros derechos son sistemáticamente vulnerados por quienes se creen superiores y ocupan posiciones sociales de poder) lo tenemos las propias personas titulares de derechos. La voz, al igual que los derechos, son patrimonio nuestro.
Sin embargo, lo que sí tienen los partidos políticos –sean de izquierda, centro o derecha, cuando legislan y gobiernan–, es la responsabilidad intransferible de que no se produzcan vulneraciones y violaciones de derechos. Es decir, cuando un partido asume el poder ejecutivo es suya la obligación última de proteger, garantizar y promover los derechos de todas las personas en su territorio, regularizadas o no. Indistintamente, por supuesto. Pero existe un importantísimo matiz. Para la efectiva aplicación de ese principio de igualdad, el artículo 14 que ahora tanto invocan Vox y Partido Popular, los gobiernos tienen que velar de forma especial y diferenciada por esas personas que formamos parte de los colectivos nombrados como vulnerables y entre lo cuáles (muy a pesar de algunos) se encuentran las mujeres pero no los hombres.

jueves, 27 de diciembre de 2018

PP, Ciudadanos y Vox ponen en peligro el legado de Suárez



A los acomplejaditos no les gusta perder, tienen intolerancia a la derrota. Cuando no alcanzan el poder o se alejan un poco de él no tienen inconveniente en usar, de forma innoble, la falsedad de la artillería dialéctica, la más apocalíptica. En estos cuarenta años de democracia, la derecha más conservadora nunca ha terminado de aceptar las reglas del juego democrático, especialmente las que tienen como premisa que si esto funciona es porque existe una pluralidad política que puede dar la alternancia de gobierno a otras ideologías. Esa derecha ultraconservadora, en su momento acomplejada por el amor incondicional con que el pueblo español abrazó la Constitución, nunca ha estado contenta ni satisfecha con estos nuevos tiempos modernos. Por eso no ha soltado lastre ni lo va a soltar. Ya en su momento, no les gustó nada que Adolfo Suárez promoviera la ley del divorcio o despenalizará la homosexualidad. Tampoco que reconociera a la Generalitat en su exilio o legalizara a todas las organizaciones de ideología comunista y anarquista, incluido el partido de “los comunistas de toda la vida”, ese que ahora dice García Egea que hay que echar de las instituciones porque el comunismo, sugiere, no es una ideología constitucional. También fue con Suárez cuando se pusieron las primeras piedras del actual estado de las autonomías.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Ellos piden cárcel. Nosotras, justicia

Foto: gaelx
Claro que es infame. Es vergonzoso. No solo por Pablo Casado o Santiago Abascal que juegan su propia liga para ver quien es el macho más alfa de España. Sino por todos esos otros hombres, casados y abascales, que ahora, tras el asesinato de Laura Luelmo, resulta que tienen voz y la usan (pública y privadamente) para pedir el endurecimiento de las penas, de la prisión permanente revisable e, incluso, la cadena perpetua. Son voces que van a destiempo y por libre, que no suman, que dividen. Voces de hombres que no se escuchan cuando las mujeres y los feminismos decimos "basta ya de justicia patriarcal", esa misma que hace unos días archivó el caso de abusos sexuales y laborales a un grupo de temporeras de la fresa en Huelva.