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| Ted Eytan © |
Obviamente esto es una fiesta, y no es momento de promover medidas significativas que escenifiquen ese compromiso como auténtico y real. Ya habrá momento para que, por ejemplo, el Ayuntamiento anuncie la inclusión de cláusulas en los contratos públicos que bonifiquen a las empresas que promuevan, respeten y garanticen los derechos de las personas LGBTI; o para que la Comunidad de Madrid exija a los centros escolares concertados que integren sin excusas la diversidad familiar que tan sesgada queda por proyectos que priman valores religiosos por encima de derechos; ni por supuesto es momento para que las empresas adopten medidas especiales de discriminación positiva a favor de las personas trans que tanto necesitan una alternativa laboral que las aleje de la marginación. Ni pensemos en la oportunidad de esta fecha para que las ONGs anuncien que, dentro de sus itinerarios de intervención social, han incluido la variable de la diversidad sexual sin sombra alguna de patología.
