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viernes, 25 de diciembre de 2020

Los rituales también ayudan en pandemia

 

Foto:  Mariya Prokopyuk

A nadie se le escapa que estas navidades son extrañas, no solo diferentes. Casi cincuenta mil personas han muerto desde el mes de marzo tan solo en España y vamos camino de los dos millones en todo el mundo.

Da pudor felicitar las fiestas a quienes se sabe que han perdido a algún familiar o ser querido en estos meses o a quienes están día a día, en los centros de salud y hospitales, trabajando en modo supervivencia por atender, cuidar y acompañar a las más de once mil personas que están ingresadas con COVID19 y a todas aquellas otras que con otras patologías también necesitan de todo ese personal sanitario del que depende nuestra salud.

Este año, más que nunca, la frase hecha de "te mando mis mejores deseos" cobra especial sentido, porque al decirla se toma conciencia de la fragilidad que tiene, en este momento, todo eso que hasta hace diez meses nos sostenía y damos por hecho: abrazarse, respirar sin mascarilla, rozar con las manos aquello que nos rodea, susurrarnos al oído, la familia, el trabajo, la salud, el dinero, la libertad de movernos sin hora y sin justificar a dónde vamos... La lista de pequeñas cosas y detalles que han quedado "suspendidos" con la pandemia puede ser demasiado larga...

martes, 1 de diciembre de 2020

El resentimiento, la "propuesta cultural" de la extrema derecha

 


Sacar lo peor de la gente. Esa parece ser la estrategia de los representantes políticos y mediáticos de la derecha extremadamente alejada del centro. Afilar las viejas fobias para dibujar nuevas filias, especialmente entre los más jóvenes. Colonizar los sentimientos más esenciales, viscerales y básicos para anular cualquier atisbo de inteligencia emocional y comprensión humanitaria de la realidad, de los problemas y de los debates. Usar la mentira a sabiendas, distorsionar la perspectiva y adiestrar en la (mala) interpretación cruel de los problemas sociales, las desigualdades y las situaciones límite que viven miles y miles de las mujeres, hombres, niñas, niños y niñes, especialmente los más frágiles, con riesgo de ser golpeados por las vulneraciones de derechos. 

Aporofobia, antigitanismo, racismo, machismo, homofobia, xenofobia, clasismo, transfobia, capacitismo, fascismo... todo lo tienen a mano para hacer una bomba racimo de rechazo, desprecio y deshumanización. Ahora, también hacia las más de 200 familias que reclaman lo que es suyo de justicia: el acceso a luz y a calefacción. 

jueves, 19 de noviembre de 2020

La fragilidad humana es la fragilidad del mundo

 

Foto: Ignorant Walking

"Había conocido el dolor y lo había sobrevivido. Solo me quedaba darle voz, compartirlo para usarlo, para que el dolor no fuera malgastado". Puedo leer esta frase en la contraportada de un libro que hace poco me regaló alguien que comprendía, desde la propia experiencia, que muchas veces los libros son dispensadores de consuelo en tiempos de fragilidad. La frase es de la icónica feminista Audre Lorde y el libro de una de las mejores editoriales del momento, 'Continta me tienes'.

Precisamente, los libros salvaron vidas en el inmenso hospital de campaña que se abrió en IFEMA para el peor momento de la curva de contagios en Madrid. "Éramos dos enfermeras en el turno de noche para 63 pacientes. Eran personas que se echaban a llorar y yo no podía consolarlas porque no tenía tiempo. Fue entonces cuando pensé en los libros", cuenta Ana Ruiz, la enfermera que ideó la biblioteca Resistiré y que acaba de recibir el Premio Feel Good 2020 por el libro en el que cuenta esa experiencia: "fue como repartir medicamentos, pero eran libros". Pura sabiduría e inteligencia emocional. Humanidad.

martes, 22 de septiembre de 2020

Hacerse cargo del miedo o alimentar la alarma social

Foto: George Ian Bowles

El miedo colectivo, y el individual, está ahí. Es parte de la sobrecarga emocional que venimos arrastrando en estos últimos siete meses desde que tomamos conciencia, vía estado de alarma, de nuestras vidas por la letalidad y gravedad del Sars Cov 2. Con el desconfinamiento pensábamos que llegaría una normalidad nueva pero similar a la anterior y que el miedo se iría diluyendo. Sin embargo, no ha sido así. A las puertas del reconocimiento oficial de que estamos en una segunda ola de pandemia, ese miedo (que nunca se fue) rebrota como el virus y la pregunta es –ahora que vuelve a escucharse eso de que nos preparemos para semanas duras–saber cómo se van a hacer cargo los responsables públicos, políticos, representantes institucionales y organizaciones de la sociedad civil de esta emoción tabú a ser mencionada.

Pero lo cierto es que ante un escenario de más confinamientos (aunque sean selectivos) y agravamientos de los problemas sociales, económicos y vitales por esta segunda oleada y un contexto de bulos y auge de la extrema derecha es necesario que sindicatos, organizaciones del tercer sector, medios de comunicación, asociaciones vecinales, servicios públicos y básicos para la comunidad, organismos oficiales vinculados al empleo, las ayudas públicas y servicios sociales, la sanidad o la educación se planteen seriamente cómo se van a hacer cargo del miedo colectivo porque de lo contrario lo harán otros que no buscan, precisamente, que la sociedad conecte con su potencial de superación y apoyo mutuo, sino más bien todo lo contrario.

miércoles, 5 de agosto de 2020

Normalizar la mentira absoluta

 


Molestan las voces que nombran las verdades que con tanto esfuerzo se tratan de modificar desde su génesis. Molestan a quienes abrazan la mitomanía patriótica que se construye a base de hazañas, héroes y relatos de grandezas. Gran parte de la ciudadanía española siempre ha vivido (hemos vivido) con las narraciones de esa mitomanía ante la cual no cabe manifestar otra cosa distinta. Es la absolutización de la memoria histórica común. La 'Historia construida' es la Historia verdadera y es impensable plantear la inhabilitación de ese relato mitómano para analizar la realidad desde los hechos, desde las voces de las víctimas, desde la lógica de los derechos humanos. En la 'Historia construida' no cabe la rendición de cuentas de quienes, desde su posición de poder, hicieron de la impunidad su bandera o más bien usaron la bandera para garantizar su impunidad.