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martes, 15 de diciembre de 2020

Independencia judicial y perspectiva de género: el falso dilema

 

Foto: gaelx


Hace más de 10 años, en 2009, la Comisión de Igualdad del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) aprobó las "Normas mínimas para evitar la discriminación de la mujer en el lenguaje administrativo del CGPJ". Sin embargo, según señala el II Plan de Igualdad de la Carrera Judicial –aprobado en enero del 2020, siete años después del primero– sus prescripciones siguen sin ser tenidas presentes por los órganos técnicos del CGPJ. Sobre estos inexistentes mimbres, y sin analizar por qué es tan complicado que se asuman poco más de dos hojas de indicaciones elementales sobre el lenguaje no sexista, el II Plan de Igualdad propone que esas (mínimas) normas mínimas también se incorporen el Manual de Estilo del CGPJ, en el Libro de Estilo de la Justicia y en los formularios recogidos en los sistemas de gestión procesal.

En las casi 90 hojas del II Plan de Igualdad de la Carrera Judicial, –además de hacer un balance que deja en evidencia como el CGPJ ha estado más de una década escurriendo el bulto de la obligatoriedad de implementar la perspectiva de género– se observa como se quiere pisar el acelerador para que la judicatura se ponga al día con las diferentes Directivas europeas, Recomendaciones de Naciones Unidas e instrumentos que exigen a España que el principio de integración de la dimensión de género se vincule en la actividad jurídica y jurisdiccional.

jueves, 4 de abril de 2019

La discriminación invertida de Vox amenaza la democracia

Foto: Romerito Pontes

Se empeña el partido de la ultraderecha española en introducir en el debate político y público una ficción de trato desigual hacia los hombres, los españoles, la familia tradicional, la Iglesia Católica y, por supuesto, también, hacia los vencedores del golpe de Estado que los militares dieron en 1936. Tacha de discriminación lo que no es. Invierte los términos en una hábil estrategia de victimización. Proyecta en quienes somos parte de los grupos y colectivos vulnerables un trato de favor inexistente puesto que, precisamente, por valores y creencias como las que defiende el partido de Santiago Abascal somos y hemos sido señalados, insultados, perseguidos y agredidos.
No es la vida ni la integridad de los hombres españoles blancos heteros y cis, ni tampoco la de sus familias, la que está en juego como colectivo ni sufre un trato desigual. La amenaza fantasma de Vox a supuestas invasiones, adoctrinamientos y feminazismo no son más que una peligrosa proyección de lo que ellos mismos son: fundamentalismo e intolerancia hacia los derechos humanos que -basados en el principio de universalidad- buscan promover, proteger y garantizar la igualdad, ¿cómo?: evitando que la discriminación hacia los colectivos vulnerables se convierta en políticas y retóricas de persecución como las que defiende Abascal.

jueves, 28 de marzo de 2019

"Monomarental" no es un invento de Pedro Sánchez

Foto: kubi

Parece que hay a quién todavía le ofende que el programa electoral del PSOE haga referencia a la realidad de millones de mujeres con un vocablo que, si bien la Real Academia de la Lengua (RAE) no recoge, es de uso frecuente entre quienes estudiamos, analizamos y reconocemos la necesidad de resaltar que el 84% de familias monoparentales están encabezadas por una madre. Nadie discute la inexactitud lingüística del término monomarental puesto que este pasa por alto el significado estricto de "parental" (tipo de relación) para resignificarlo con "marentalidad" (quien ejerce la relación paretal). Sin embargo, apropiarse de las palabras ha sido siempre -y lo seguirá siendo- una forma de transformar realidades y conquistar derechos, así que no se asusten los que estén a favor de la equidad. Usar políticamente el término "monomarental" es en sí una reivindicación política para visibilizar al millón y medio de familias en las que la figura que se hace cargo de la crianza y educación de los menores es una mujer.

jueves, 21 de marzo de 2019

Contraargumentar… ¿Hasta dónde?

Foto: Ester Roig

Creo que estamos llegando al punto de la obsesión al tratar de responder y contraargumentar cada una de las provocaciones y barbaridades que dicen los Abascales y Casados. Es cierto que mientras al primero le florecen cada vez más capullos (primaveralmente hablando) que son la prolongación de sí mismo, al segundo le veo cada día más solo y con escasa creatividad.

En todo caso, salta a la vista que buscan, quieren y NECESITAN que los medios y las redes sociales hablen de ellos. Cuanta más atención y crispación capten, para ellos, es mucho mejor. Les da igual que esta notoriedad los lleve a mínimos en su valoración pública como líderes políticos. No buscan ese tipo de popularidad. Son como termitas que viven gracias a cada minuto y artículo que les dedicamos (como este) y del desgaste emocional que nos genera tener que aguantar, a estas alturas, cómo (por ejemplo) Susanna Griso entrevista y da carrete (aunque sea para enfrentarse) al Sr. Paz y sus disparates contra las personas que somos LGTBI. Qué necesidad, de verdad. ¿Dónde está el valor informativo ahí?

jueves, 26 de julio de 2018

Hasta que la muerte os separe y el Supremo lo sentencie



Una frase categórica y trágica ha venido sellando, desde hace décadas, los matrimonios de millones de hombres y mujeres. “Hasta que la muerte os separe” es una de esas fórmulas que, aunque suene antigua, produce escalofríos al ver las cifras de la violencia machista. Esta expresión, aunque parece utilizarse cada vez menos, no es inocua y es una de las que envenena las raíces de lo que debe ser una relación libre de pareja. La falsa idea de indivisibilidad del matrimonio viene a decir que es la muerte la que pone fin al amor. Mentira. La muerte nunca es el punto de inflexión de una relación. Esta, guste o no, se acaba cuando se termina el amor, cuando la relación no es lo que se espera, cuando el sentimiento estrangula, o, sencillamente, cuando eso no es amor.

La muerte tiene muy poco que decir en cómo finaliza una relación. Más bien, nada que decir. Sin embargo, las mujeres siguen siendo asesinadas por hombres que no aceptan que ellas sean libres de irse o quedarse, de estar o marcharse, de vestir de una forma o de la otra, de tener amigas o amigos, de entrar y salir… Matar como punto y final, como ejercicio supremo de dominación sobre la mujer. Da igual que apenas haya cumplido los 20 años o, como ha sido el caso de la mujer asesinada este martes en Astorga, tenga ya los 60. No es un tema de culturas, es un tema cultural. No es un asunto de edades ni raza ni nacionalidad. Tampoco lo es de clase social. La violencia machista es un tema de adoctrinamiento, de complicidad y de impunidad.

miércoles, 6 de junio de 2018

Ministras sin dueño



Comparar tiene riesgos y tiene sesgos. Y entre los sesgos está que, por ejemplo, al comparar la paridad del gobierno de Sánchez con los de Zapatero aflore ese machismo que no solo juzga la valía de una mujer como no lo hace con la de un hombre, sino que termina reduciendo todo a ver quién tiene la cuota más grande. Así que, cuidado compañeros (porque los temas políticos los analizan y comentan sobre todo ellos) que si este Gobierno avanza en el concepto de paridad no es solo por la cantidad ni por los méritos de las ministras que llegan o se van, sino por algo que va más allá.
En el año 2004, cuando por primera vez llegó la paridad a la composición de un gobierno, las mujeres representaban en el Senado una cuarta parte del total (26%) y en el Congreso un poquito más, algo más de un tercio (36%). Una situación distinta a la que nos encontramos hoy donde la representación femenina alcanza a la baja el 40%. Este no es un detalle insignificante al analizar con perspectiva el tema de gobiernos y paridad. En aquel contexto, formar un gobierno donde las mujeres fuesen la mitad suponía resquebrajar una de las reglas básicas del nacionalcatolicismo y del patriarcado institucional: la política como cosa de hombres. Aquel cambio de tendencia, sin duda, tuvo su efecto propio de evolución. Marcarse como objetivo frenar la ausencia de las mujeres en los puestos de gobierno y representatividad hizo que la paridad entrase en la agenda, al menos dialéctica. Sin embargo, aquella paridad socialista terminó convirtiéndose más en un gesto que en una revolución. No solo porque el propio Zapataro terminase su mandato renunciando a la paridad, sino porque ningún otro gobierno de España se lo ha tomando en serio.

domingo, 3 de junio de 2018

Solo de paridad vive el hombre

Foto: Gaelx
La democracia, de por sí, como sistema, no garantiza la igualdad de género. Tampoco la paridad garantiza nada per sé. Sin embargo, nadie puede negar que, dentro de un sistema democrático, la meta de la igualdad entre hombres y mujeres es imprescindible y que, desde esa lógica, la composición de los gobiernos debería ser siempre en paridad. No como un gesto hacia las mujeres sino como parte del derecho a la representatividad que tenemos la mitad de la población. Sin embargo, hasta el momento, depende de la voluntad del Presidente de Gobierno (por ahora siempre varones) dejarse llevar por esa regla a la hora de elegir a sus ministras y ministros.

Cuatro décadas después de aprobarse nuestra Constitución, la realidad es que solo cuando la ley obliga se respetan (de aquella manera) las cuotas de paridad. Las mujeres seguimos siendo las grandes ausentes de los lugares donde se tejen y se toman las decisiones ejecutivas, legislativas y judiciales de nuestro país. Espacios clave para la higiene democrática como estos, están vetados a quienes no responden a un perfil: el de un hombre, blanco, hetero y cis. La conclusión no puede ser otra: la democracia también puede ser patriarcal. De hecho, lo es.

domingo, 27 de mayo de 2018

Relegadas en la izquierda y en las ONG


Zula Lucero
En feminismo, pertenecer a un partido de izquierdas, a un sindicato o formar parte de una ONG no son garantía de nada. En una sociedad patriarcal, y la nuestra lo es, ni las banderas ni las siglas eximen a nadie de la necesidad de poner freno al machismo que la mayoría de los hombres llevan dentro cuando se trata de repartir poder y responsabilidad, aunque sea para una noble labor como la de “cambiar el mundo” y luchar contra las injusticias. No basta confiarse al espejismo de las listas cremallera o los planes de igualdad si estas acciones no llevan aparejada la paridad no solo en quien decide sino en lo que se decide.
Basta mirar la presencia de mujeres y los puestos que estas desempeñan en espacios políticos clave para lograr los cambios feministas que necesitamos como sociedad para comprobar que la igualdad entre quienes la proclaman, la promueven y la defienden, tiene un techo de acero más que de cristal. Ellos acaparan los puestos y carteras del poder terrenal y ellas se dedican a los temas más sociales donde la atención directa y el contacto con las personas ocupan un lugar central. Ellos proveen y ellas sostienen, ellos deciden y ellas actúan. Todo un clásico.

miércoles, 3 de enero de 2018

De carrozas y cavernas: no es tradición, es odio


Subyacen muchos prejuicios y estereotipos crueles en las críticas, para nada inofensivas, que se están vertiendo contra la Cabalgata de los Reyes Magos del madrileño barrio de Vallecas. Bajo el argumento, aparentemente incuestionable, de "preservar la tradición" se esconde cobardemente el sector más ultraconservador de nuestra sociedad. Un grupo minoritario de mujeres y hombres con suficiente poder político y económico y que anda resentido con quienes cuestionan sus privilegios y ponen en jaque el estatus social que ocupan. Otro año más, no le perdonarán jamás a Manuela Carmena que permita que en la noche de Reyes participen tres mujeres (una cantante de hip hop, una artista de cabaret y una cantante drag queen) en una carroza temática sobre igualdad y diversidad que recorrerá uno de los distritos de la capital.
Denuncian, quienes hacen las críticas, que con este gesto se "adoctrina a los chiquillos en lo LGBTI" ( qué gusto le está cogiendo la derecha española a este término), "rompe las tradiciones", "desnaturaliza la festividad", "frustra el sueño de los niños", "perjudica una noche mágica", "no se está a la altura de las expectativas de los más pequeños"... Tan centrados están en lo suyo, que no se dan cuenta quienes hacen estas afirmaciones, o quizá sí, de que están negando con ello el abanico de realidades familiares diversas que convive en nuestro país aunque no les guste y a pesar de las campañas contrarias a los derechos humanos de HazteOir.

viernes, 24 de noviembre de 2017

Es normal que el feminismo desconfíe de la Justicia



Hasta mil veces se ha llegado a cometer el mismo crimen en los últimos 14 años: un hombre mata a una mujer que era, o había sido, su pareja. Un millar de asesinatos después, es como si la Justicia siguiese sin comprender que estamos ante el patrón de algo que perfectamente se puede impedir. No se trata de un crimen pasional ni el desafortunado desenlace de un conflicto de pareja. La violencia de género no es algo imposible de predecir, al menos no para el sistema judicial.

La mayoría de asesinatos machistas están precedidos de denuncias de amenazas y control, no de agresiones físicas graves. Es en ese clima de dominación, acoso, intimidación, amenazas, control… donde se alimenta la violencia de género que los operadores jurídicos no ven cuando la mujer denuncia y llega el caso a sus dependencias. Es el machismo el que mata pero no es inquebrantable esta máxima. Se puede evitar, se debe evitar, pero para ello los operadores jurídicos deben dejar de ver irrelevantes conductas machistas criminales. Estas son parte de unos hechos graves que deben ser enjuiciados como parte del ciclo de la violencia de género y no como una mera expresión de los conflictos familiares. Basta de guiarse por las creencias personales o los prejuicios sexistas y clasistas, basta de desentenderse de la necesidad de formación más allá de los puntos que sumen al expediente.

lunes, 13 de febrero de 2017

Seis razones de por qué se discrimina a una pareja de mujeres al inscribir a su hijo en el Registro Civil


Brenda y María José presentando más de 100.000 firmas ante la Dirección de Registros y notariado (Foto: EFE)
Avanzamos poco a poco y a veces, sin ser muy conscientes, damos por válidas las premisas de que la familia ideal es la que se forma a partir de la unión matrimonial entre un hombre y una mujer, de tez blanca a poder ser.

Al margen de la raza, esas dos variables –la heterosexualidad de la relación y su formalización matrimonial– son las que entran en juego para resolver la ecuación de las dudas, prejuicios o falta de información cuando el modelo de familia no es el tradicional. De este modo sus integrantes deben tratar de comportarse de una forma manifiestamente convencional aunque eso implique asumir más requisitos de los que se exigen a una “familia tradicional”. Da igual que sea una familia reconstituida, monoparental, homoparental,.. la clave es que no responden al formato tradicional y eso “justifica” que reciban un trato desigual. Si además la familia la encabeza el género femenino el trato discriminatorio se puede multiplicar.

viernes, 6 de mayo de 2016

La inquina de la fiscal en el caso de Rita Maestre

Rita Maestre en el banquillo el día del juicio
Inquina -según define la Real Academia de la Lengua- es “aversión, mala voluntad”.

E inquina es lo que se desprende del escrito de la fiscal Marisa Morando cuando, para solicitar que se confirme la condena a Rita Maestre por un delito contra los sentimientos religiosos, cae en lo mismo que pretende que se castigue: “ofende sentimientos”. La saña y el tono con que quiere descalificar a Rita Maestre por su derecho a ser “puta, libre y bollera” (literal), son insultantes.

martes, 26 de abril de 2016

Soy lesbiana y no soy la única





Tal es mi grado de aceptación que siempre me ha costado entender que otras personas pudieran tener algún problema en que me gustarán las mujeres, que me pudieran rechazar por ser, en realidad, de lo más normal. Yo al igual que usted, me enamoro. Como usted, he deseado compartir la vida con alguien y formar una familia. Sucede, como imagino que le pasa a usted, que también sufro el desamor y compruebo que pocas veces las relaciones son para toda la vida. Y concluyo, puede que diferencia de usted, que una buena vida es en la que predomina el respeto y la libertad y no la seguridad, aunque todos la buscamos.

lunes, 7 de marzo de 2016

Discriminación positiva: no pero sí



La presencia de mujeres en las instituciones políticas y las empresas debe responder exclusivamente a sus méritos y capacidades. Esta es la opinión mayoritaria de la sociedad española según el ‘Estudio de actitudes y percepciones sobre la desigualdad de género en España’ (2016) que ha realizado Metroscopia. A poca distancia de esa opinión predominante está la de quienes piensan que, además de los méritos y capacidades, debe garantizarse una representación mínima de mujeres en esos ámbitos.

miércoles, 3 de febrero de 2016

Ya tenemos una Barbie futbolista (y lesbiana)

Foto de Abbey Wambach como capitana de la selección de fútbol de USA

Abby Wambach es, ante todo, una profesional del fútbolEn 2012 ganó el Balón de Oro; con 170 goles tiene el honor de ser la máxima goleadora mundial; y cuenta con dos medallas de oro de las Olimpiadas de 2015 y 2012. Ahora, a sus 34 años, estos grandes éxitos deportivos han servido para que, con su imagen, se haga una de las versiones de la archiconocida muñeca Barbie: la futbolista.

viernes, 11 de septiembre de 2015

El amor no se impone

¿Cómo están aprendiendo nuestros niños y jóvenes a ser hombres y a ser mujeres? Esa es una de las preguntas que deberían responderse las autoridades cuando decidan abordar de manera integral uno de los principales problemas de convivencia que tiene nuestra sociedad, la violencia de género.

El reparto de roles y funciones que se hace desde la más tierna infancia -dentro de los hogares y también en el aula- marca sin duda alguna la construcción de una identidad masculina y una femenina. Roles y rasgos de conducta que niñas y niños irán adoptando como adecuados y correctos en su camino hacia la adultez, sin ser conscientes de que pueden estar siendo programados para establecer relaciones de por vida desde un plano de desigualdad.