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| Manifestación de Hazte Oír en Madrid. EFE |
No hay mejor defensa que un buen dogma y el de que los niños y niñas son adoctrinados por la izquierda, los radicales y los desviados, es un clásico al que vamos a tener que acostumbrarnos. La derecha en España, tanto la más conservadora como la neoliberal, ha leído a Noam Chomsky y ha descubierto en el octogenario lingüista norteamericano una fuente de inspiración. “Si no puedes con ellos, usa sus argumentos”, deben haber pensado. (Nótese la ironía)
La tesis del ‘adoctrinamiento’ en boca de quienes honran el orden, la disciplina y el (auto) control no debe sorprendernos. Como buen clásico (y buen dogma) es previsible que se vocifere cada vez que los defensores de la unidad -sea esta la de la patria, la cultural o la familiar- necesiten blindarse ante la diferencia, la diversidad, la disidencia o la disparidad. Para ellos, la universalidad de los derechos y libertades es un ataque mortal (y moral) a los credos en los que se sostiene el sistema del que extraen sus privilegios y un trato especial.


