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martes, 3 de noviembre de 2020

Los otros encierros por los que nadie rompe cristales

 

Foto: Jonatas Cunha


Me reenvían el pantallazo de un mensaje de WhatsApp de alguien que dice estar muy bien informado por fuentes de Sanidad. Anuncia que "nos encierran la semana que viene, el 7 confinados hasta el 30 de noviembre. Nos lo dirán el 5, saldrá en el BOE el 6 y 7, cerrojo. Ya les han llegado las instrucciones. Confinamiento domiciliario". 

La intencionalidad del mensaje es clara, echar leña al fuego contra Sánchez, alimentar los monstruos de esta especie de distopía en la que nos ha metido la COVID-19. Perturbar a quienes lo lean, indignarles y allanar el camino a más disturbios. Justificar las próximas protestas que, dicen, reclama una libertad hecha a medida de cada persona ofendida y que, en realidad, se llama egoísmo. 

martes, 29 de septiembre de 2020

El niño temblaba

 

Foto: Angeloux


No sé cuántos de ustedes, siendo niños, siendo niñas, han temblado de miedo. No sé si, de ser así, en aquel momento encontraron consuelo, si alguien les abrazó, les dijo que no pasaba nada, logró calmarles y, efectivamente, así fue, no pasó nada. De ser así, tuvieron la fortuna de encontrar a su lado adultos protectores que les aseguraron final feliz a un momento de pánico. Sin embargo, muchas veces, demasiadas, no hay finales felices para los miedos, la ansiedad, el susto que hacen temblar a millones y millones de niños, niñas y adolescentes. También en nuestro país.  

Si los datos sirvieran de algo más que para ofrecer titulares a los medios de comunicación, las cifras que reproducen sin mucha pasión porque afectan a la infancia y a la adolescencia, deberían cambiar el rumbo de las políticas, pero sobre todo de las decisiones administrativas y resoluciones judiciales que afectan directamente a la integridad física, sexual y emocional de niñas, niños y adolescentes. 

martes, 18 de agosto de 2020

Diferencia entre escrache, linchamiento y fascismo

 

Foto: Clara BM


Los escraches en España siempre caminaron sobre una delgada y fina línea. Esa que se queda cuando se importa una forma de protesta a un contexto para el que no fue ideada. Los escraches legítimos y necesarios surgieron en Argentina ante la impunidad de los genocidas, eran "una forma noble de hacer justicia debatida a lo largo de varios meses cuando no se podía acceder a la justicia por el Estado" (en palabras de Rita Segato). Una forma de justicia a la que precedía un periodo de asamblea, de debate, de análisis y de preparación de meses en los que se corroboraba colectivamente que era la única alternativa de que los criminales no quedarán impunes socialmente. Aquel escrache tenía, de forma premeditada, muy poco de espontáneo pues se trataba de evitar caer fácilmente en el linchamiento. Los escraches originarios a los genocidas eran la única forma de 'denuncia y reparación' a la que tenían acceso las víctimas de aquellos crímenes fascistas ante la falta de respuesta legal y judicial para acabar con la impunidad. El escrache era una forma de sanar colectiva y pacíficamente, de atraer más democracia.

miércoles, 30 de enero de 2019

Asesinatos, suicidios y violencia machista


Foto: gaelx

En los crímenes machistas, como el que ha tenido lugar esta semana en Reus, el orden de los factores sí altera el valor del producto. Un chico de 19 años se tira por la ventana tras decapitar a una chica de 17. Un hombre se suicida tras asesinar a una mujer, un patrón desafortunadamente frecuente.

Nadie cree (desde luego yo lo tengo muy claro) que si ese orden se invirtiese esa sería la solución al gravísimo problema de la violencia de género que nos destruye. Es cierto que, de haberse dado esa alteración en la ecuación, decenas de mujeres, niñas y niños seguirían con vida, y que si yo fuera familiar o amiga de alguna de estas víctimas estaría en mi legítimo deseo de que estos factores se hubiesen alterado para que el hombre que asesinó a mi ser querido, si se iba a quitar la vida, lo hubiera hecho antes de matarla. Pero no, no solo es que esa no sea la solución a esta lacra social, sino que la realidad nos dice que los criminales machistas prefieren matar antes de morir. Ese es parte de su ritual de amenazas y violencia contra la mujer, es parte de su culto a un tipo de masculinidad agresiva y vacía que, en vez de pedir ayuda o buscar otras referencias, se alimenta del dolor, infelicidad, miedo y sumisión que provocan a su alrededor. Suicidarse después de asesinar es parte del horror de la violencia machista, pero eso no exculpa a sus autores de sus crímenes y ni mucho menos les convierte en víctimas en otras estadísticas.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Ellos piden cárcel. Nosotras, justicia

Foto: gaelx
Claro que es infame. Es vergonzoso. No solo por Pablo Casado o Santiago Abascal que juegan su propia liga para ver quien es el macho más alfa de España. Sino por todos esos otros hombres, casados y abascales, que ahora, tras el asesinato de Laura Luelmo, resulta que tienen voz y la usan (pública y privadamente) para pedir el endurecimiento de las penas, de la prisión permanente revisable e, incluso, la cadena perpetua. Son voces que van a destiempo y por libre, que no suman, que dividen. Voces de hombres que no se escuchan cuando las mujeres y los feminismos decimos "basta ya de justicia patriarcal", esa misma que hace unos días archivó el caso de abusos sexuales y laborales a un grupo de temporeras de la fresa en Huelva.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Asco


Foto: Pablo Ibáñez
Cada vez que leo los hechos probados del caso de 'la manada' siento asco. Por lo que describen, por el trato humillante y denigrante que ha recibido la chica víctima de 18 años, por la prepotencia y desprecio con el que cinco tíos la dejaron tirada en el suelo después de usarla y vejarla sexualmente, por el descaro de sus defensas a la hora de culpar a la chica y enaltecer a sus clientes tildándolos de buenos chicos y por la condena ejemplar a las mujeres que vuelve a ratificar el Tribunal Superior de Justicia de Navarra.
A pesar de saber que los hay, me cuesta creer que alguien cercano al entorno de los condenados pueda llegar a justificar o relativizar los actos por los que se les mandará de nuevo a prisión cuando lo tenga a bien el primer tribunal que les condenó. Creo que quien se sitúa en ese "si estas contra ellos, estás contra mi" se olvida de lo evidente y fácil de entender que es que nadie, absolutamente nadie, tampoco una mujer por mucho que esté de fiesta, se merece un maltrato sexual así: de usar y tirar, de aprovecharse de ella y abandonarla en medio de una escalera, después de traspasar los límites más elementales que existen de respeto a la integridad sexual. Me duele, pero este caso me produce rechazo hacia quienes se enrocan en un machismo que roza el sadismo al no querer reconocer que en el relato de los hechos hay un inequívoco trato cruel, inhumano y degradante a una chavala muy joven.

martes, 23 de octubre de 2018

Marlaska, el Grande

Fota: Ingrid Taylar
Dice el Defensor del Pueblo que la asistencia letrada (de oficio) a las personas migrantes en la frontera de Ceuta “se ha convertido en un trámite meramente formal”. La afirmación la realiza tras una visita sorpresa a la ciudad y revisar los expedientes de las 116 personas (hombres, mujeres y posiblemente menores de edad) que fueron víctimas de una ‘devolución en caliente’ a Marruecos el pasado mes de agosto. Estas devoluciones -que ahora se llaman ‘exprés’- daban cumplimiento a las órdenes del ministro del Interior quien logró, tras quince años de inacción, que Marruecos accediera a aplicar su parte en un acuerdo que se firmó hace 25 años por otro ministro socialista, el de la ‘patada en la puerta’, Corcuera.

Hasta la llegada de Grande Marlaska a Interior aquel pacto sólo se había aplicado en cuatro ocasiones para entregar a Marruecos poco más de un centenar de inmigrantes que debían ser retornados a sus países de origen o puntos de partida. Todas estas devoluciones se hicieron con gobiernos del PP.

martes, 25 de septiembre de 2018

Con lo que más te duele

Urban ladscape (2003) - Bartolmeu Cid dos Santos (1931-2008)
Hace casi cuatro años escribí una columna que se titulaba exactamente igual que esta. En aquel momento, noviembre de 2014, todavía no se había aprobado la Ley de Infancia y Adolescencia que reconocía, por primera vez, que las hijas e hijos de las mujeres víctimas de la violencia machista debían ser reconocidos, en contra de lo que venían haciendo la mayoría de jueces y fiscales, como víctimas de la violencia de género al igual que sus madres. Cuando se aprobó la ley, en julio de 2015, fuimos muchas las personas en contacto con esta realidad que creímos que, más allá de que fuera un tema de puro sentido común, el aval de la norma iba a lograr que se protegiese por fin a los menores de edad frente a las situaciones de violencia que vivían en sus propios hogares. Pensamos que de esta forma los operadores jurídicos iban a empezar a replantearse sus actuaciones y considerar (aunque fuera forzados por la ley) la posibilidad de escuchar a las niñas y niños. Creímos que pensarían en su integridad moral, física, psíquica y sexual y se olvidarían de la conservadora Circular nº4/2005 que había dictado la Fiscalía General del Estado en la que desaconsejaba "la suspensión absoluta de cualquier régimen de visitas del agresor para con los hijos comunes" porque podía romper, de manera inadecuada, ¿una relación paterno-filial bien estructurada?

viernes, 27 de julio de 2018

Ni insolentes ni mediáticas, a la Justicia le gustan calladas



Foto: gaelx

A muchos jueces no les gusta que salgamos pacíficamente a las calles ni llenemos las redes sociales de mensajes que apoyan a las mujeres víctimas de las violencias de género. No les gusta que se cuestionen sus decisiones ni sentir que la opinión pública les pone entre la espada y la pared. Sienten esa crítica masiva como un ataque a su independencia judicial, una especie de embestida de la que no saben zafarse cuando, en cambio, sí lo hacen de otro tipo de presiones mayores como las de la delincuencia organizada o las propias altas esferas de poder. Desde hace muchos años están inmersos en una forma de funcionar en la que el cuestionamiento es insolencia y la desobediencia se debe castigar de forma ejemplar. No comprenden a qué nos referimos cuando hablamos de Justicia patriarcal y siguen sin aceptar que juzgar y emitir opiniones de valor sobre la mujer víctima y los hechos no es ninguna forma de interpretación de la ley. Se les hace cuesta arriba juzgar con perspectiva de género porque no saben cómo aislarse de los sesgos machistas que encontramos en sus sentencias. Les extraña que feministas,  activistas y juristas (con enfoque de derechos humanos y de género) nos llevamos las manos a la cabeza, porque están acostumbrados a que sus decisiones se acaten con respeto, "aunque algunas duelan más".

lunes, 30 de abril de 2018

La cortina de humo de Rafael Catalá, ellos ganan



Como si estuviera en una tertulia de sobremesa con sus más íntimos, el ministro de Justicia Rafael Catalá  ha hecho unas declaraciones en la COPE que responsabilizan al voto particular y a su autor del estupor, indignación y críticas jurídicas que ha provocado la sentencia de 'la manada'.
Sin duda, ese voto particular y el magistrado Ricardo González deberían ser objeto de un riguroso estudio por parte de quienes tienen la responsabilidad de garantizar la imparcialidad, profesionalidad y diligencia de jueces y magistrados. Sin embargo, el Consejo General del Poder Judicial, único responsable de evaluar este aspecto, ha decidido cerrar filas en defensa de la labor del tribunal de la Audiencia Provincial de Navarra y no dejar ningún atisbo de reflexión, autocrítica o sencillamente, de revisión a que algo pueda haber fallado en este fallo. Para este órgano constitucional, la labor del tribunal ha sido minuciosa y profesional. Cuesta aceptar y hasta creer que, ante tantas evidencias, el CGPJ solo se limite a rescatar a sus jueces del cuestionamiento democrático y debate público. Prefiere no preguntarse por qué la confianza ciudadana en la Justicia se está viendo tan gravemente comprometida a raíz de este caso y pasar página.

viernes, 9 de febrero de 2018

Argumentos contra la prisión permanente revisable

Foto: Guillermo Ruiz
Llamarlo ‘populismo punitivo’ también es un eufemismo. La ‘prisión permanente revisable’ es una violación de los derechos humanos que atenta contra la dignidad de los seres humanos e infringe un trato cruel, inhumano y degradante a un sujeto al que se le niega el derecho a la esperanza que recoge el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Afirmar esto, que la prisión permanente revisable (tal y como está recogida en nuestro Código Penal) representa una violación de derechos humanos, no es algo nuevo. Desde que en el año 2015 se aprobó, las principales organizaciones defensoras de derechos humanos, asociaciones de jueces, de fiscales y de abogados, así como expertos en materia penal han reiterado cuáles son los argumentos jurídicos que deslegitiman una medida así en un sistema penal que busca y persigue la reinserción y la reeducación. Entre estos argumentos quizá resulte útil destacar de forma muy somera algunos de ellos: