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martes, 15 de septiembre de 2020

Comprender la irracionalidad y a los irracionales


Foto: AraInfo


L
a gran mayoría de la gente no busca intencionadamente adherirse a afirmaciones falsas, erróneas o distorsionadas a sabiendas. Los mitos, estereotipos, prejuicios y sesgos que nutren el racismo, la xenofobia, la homofobia, la transfobia, el machismo... responden, sin duda, a relatos falaces a pesar de ser desmontados fácilmente al ser contrastados con datos o la realidad.

Cuando afirmamos que el racismo, la lgtbfobia, la xenofobia o el machismo son problemas estructurales lo que estamos señalando es que, desde bien temprano, la estructuración social, educativa, familiar y económica se articula a partir de ideas y creencias que potencian el arraigo de sesgos inconscientes y prejuicios que potencian, equivocadamente, el trato injusto y desigual a partir del género, la raza, la clase, el sexo, la orientación, las capacidades, la nacionalidad, la identidad...

martes, 18 de agosto de 2020

Diferencia entre escrache, linchamiento y fascismo

 

Foto: Clara BM


Los escraches en España siempre caminaron sobre una delgada y fina línea. Esa que se queda cuando se importa una forma de protesta a un contexto para el que no fue ideada. Los escraches legítimos y necesarios surgieron en Argentina ante la impunidad de los genocidas, eran "una forma noble de hacer justicia debatida a lo largo de varios meses cuando no se podía acceder a la justicia por el Estado" (en palabras de Rita Segato). Una forma de justicia a la que precedía un periodo de asamblea, de debate, de análisis y de preparación de meses en los que se corroboraba colectivamente que era la única alternativa de que los criminales no quedarán impunes socialmente. Aquel escrache tenía, de forma premeditada, muy poco de espontáneo pues se trataba de evitar caer fácilmente en el linchamiento. Los escraches originarios a los genocidas eran la única forma de 'denuncia y reparación' a la que tenían acceso las víctimas de aquellos crímenes fascistas ante la falta de respuesta legal y judicial para acabar con la impunidad. El escrache era una forma de sanar colectiva y pacíficamente, de atraer más democracia.

jueves, 21 de marzo de 2019

Contraargumentar… ¿Hasta dónde?

Foto: Ester Roig

Creo que estamos llegando al punto de la obsesión al tratar de responder y contraargumentar cada una de las provocaciones y barbaridades que dicen los Abascales y Casados. Es cierto que mientras al primero le florecen cada vez más capullos (primaveralmente hablando) que son la prolongación de sí mismo, al segundo le veo cada día más solo y con escasa creatividad.

En todo caso, salta a la vista que buscan, quieren y NECESITAN que los medios y las redes sociales hablen de ellos. Cuanta más atención y crispación capten, para ellos, es mucho mejor. Les da igual que esta notoriedad los lleve a mínimos en su valoración pública como líderes políticos. No buscan ese tipo de popularidad. Son como termitas que viven gracias a cada minuto y artículo que les dedicamos (como este) y del desgaste emocional que nos genera tener que aguantar, a estas alturas, cómo (por ejemplo) Susanna Griso entrevista y da carrete (aunque sea para enfrentarse) al Sr. Paz y sus disparates contra las personas que somos LGTBI. Qué necesidad, de verdad. ¿Dónde está el valor informativo ahí?

viernes, 4 de enero de 2019

Las lagunas en Derecho del licenciado Casado

Foto: European People's Party
“El patrimonio exclusivo de la defensa de la mujer y de la defensa de aquellas personas que son más desfavorecidas”, como dijo este jueves Pablo Casado, por supuesto que no lo tiene la izquierda. El patrimonio exclusivo de la defensa de cada una de las personas que las declaraciones de derechos humanos nos señalan como ‘vulnerables’ (no porque seamos débiles sino porque nuestros derechos son sistemáticamente vulnerados por quienes se creen superiores y ocupan posiciones sociales de poder) lo tenemos las propias personas titulares de derechos. La voz, al igual que los derechos, son patrimonio nuestro.
Sin embargo, lo que sí tienen los partidos políticos –sean de izquierda, centro o derecha, cuando legislan y gobiernan–, es la responsabilidad intransferible de que no se produzcan vulneraciones y violaciones de derechos. Es decir, cuando un partido asume el poder ejecutivo es suya la obligación última de proteger, garantizar y promover los derechos de todas las personas en su territorio, regularizadas o no. Indistintamente, por supuesto. Pero existe un importantísimo matiz. Para la efectiva aplicación de ese principio de igualdad, el artículo 14 que ahora tanto invocan Vox y Partido Popular, los gobiernos tienen que velar de forma especial y diferenciada por esas personas que formamos parte de los colectivos nombrados como vulnerables y entre lo cuáles (muy a pesar de algunos) se encuentran las mujeres pero no los hombres.

jueves, 27 de diciembre de 2018

PP, Ciudadanos y Vox ponen en peligro el legado de Suárez



A los acomplejaditos no les gusta perder, tienen intolerancia a la derrota. Cuando no alcanzan el poder o se alejan un poco de él no tienen inconveniente en usar, de forma innoble, la falsedad de la artillería dialéctica, la más apocalíptica. En estos cuarenta años de democracia, la derecha más conservadora nunca ha terminado de aceptar las reglas del juego democrático, especialmente las que tienen como premisa que si esto funciona es porque existe una pluralidad política que puede dar la alternancia de gobierno a otras ideologías. Esa derecha ultraconservadora, en su momento acomplejada por el amor incondicional con que el pueblo español abrazó la Constitución, nunca ha estado contenta ni satisfecha con estos nuevos tiempos modernos. Por eso no ha soltado lastre ni lo va a soltar. Ya en su momento, no les gustó nada que Adolfo Suárez promoviera la ley del divorcio o despenalizará la homosexualidad. Tampoco que reconociera a la Generalitat en su exilio o legalizara a todas las organizaciones de ideología comunista y anarquista, incluido el partido de “los comunistas de toda la vida”, ese que ahora dice García Egea que hay que echar de las instituciones porque el comunismo, sugiere, no es una ideología constitucional. También fue con Suárez cuando se pusieron las primeras piedras del actual estado de las autonomías.

viernes, 9 de febrero de 2018

Argumentos contra la prisión permanente revisable

Foto: Guillermo Ruiz
Llamarlo ‘populismo punitivo’ también es un eufemismo. La ‘prisión permanente revisable’ es una violación de los derechos humanos que atenta contra la dignidad de los seres humanos e infringe un trato cruel, inhumano y degradante a un sujeto al que se le niega el derecho a la esperanza que recoge el Tribunal Europeo de Derechos Humanos.
Afirmar esto, que la prisión permanente revisable (tal y como está recogida en nuestro Código Penal) representa una violación de derechos humanos, no es algo nuevo. Desde que en el año 2015 se aprobó, las principales organizaciones defensoras de derechos humanos, asociaciones de jueces, de fiscales y de abogados, así como expertos en materia penal han reiterado cuáles son los argumentos jurídicos que deslegitiman una medida así en un sistema penal que busca y persigue la reinserción y la reeducación. Entre estos argumentos quizá resulte útil destacar de forma muy somera algunos de ellos: