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martes, 27 de febrero de 2018

De Purísima no tiene nada ese infame lugar

Foto: Violeta Assiego
La primera vez que le oí reconocer que más de la mitad de los niños, casi doscientos, dormían en el suelo o compartían cama con otros niños, no me lo podía creer. Me parecía inaudito que el propio Consejero de Bienestar Social de Melilla, responsable último y principal de que se brinde un trato digno a los menores de edad que están bajo su tutela, reconociera pública y desenfadadamente que esas eran las condiciones de vida de un centro de protección español (que no de internamiento como se ha venido diciendo). Lo que para él era (y es) lo más normal, a mi juicio era (y es) un trato injusto, inhumano y degradante.

martes, 16 de enero de 2018

Porteadoras, otra cara del machismo

Foto: Violeta Assiego
Ahora, que bajo el paraguas de un pacto de Estado se empieza a reconocer que el género es lo que hace a las mujeres víctimas de diferentes formas de violencia, es el momento de hablar de ellas, de las porteadoras. Estas mujeres cruzan nuestra frontera sur cargando sobre sus espaldas mercancías que les son ajenas. Bultos que llegan a alcanzar los 90 kilos de un peso que ni una mula sería capaz de soportar. Cargan fardos llenos de productos básicos que vienen de España y van a Marruecos. Viajes por los que las porteadoras reciben una cantidad irrisoria de entre 4 y 10 euros (por bulto) y que, por el tipo de esfuerzos que tienen que realizar, no superarán los cuatro viajes.

No solo envejecen y pierden la salud con cada porte, también sufren agresiones y arbitrariedades de todo tipo: acoso y abuso sexual, vejaciones e insultos, maltratos físicos y psicológicos, confiscaciones de la carga, exigencia del pago de sobornos, rechazo a sellar el pasaporte e incluso avalanchas que han llegado a costarles la vida a porteadoras, tal y como viene denunciando APDHA.

miércoles, 10 de enero de 2018

El consejero que se mofaba de los niños que morían en sus centros


El Consejero de Bienestar Social de Melilla se ha metido tanto en su propio papel que se ha olvidado de que, en su caso, lo políticamente correcto es una obligación moral e institucional. Es cierto que no es el único representante público que dice lo primero que se le pasa por la cabeza, pero esto no es excusa para que si la incontinencia verbal ofende e injuria, haya un reproche social además de las pertinentes consecuencias políticas.
Quienes conocemos a Daniel Ventura sabemos que no le gustan ni las críticas ni los críticos. Realizar observaciones a su gestión, a sus declaraciones o a los servicios públicos que dependen de él es garantía no solo de que te bloquee en sus redes sociales, sino de que te amenace con alguna denuncia, desprestigie tu labor, siembre dudas sobre tu persona y, por supuesto, confronte tus intereses a los de la ciudad.  Tiene la capacidad de criminaliza en un abrir y cerrar de tweet.

martes, 14 de noviembre de 2017

Sobre violencia institucional racista pongamos que hablo de Melilla


Decenas de porteadoras esperan entrar en Ceuta con los fardos sobre sus espaldas. GONZALO TESTA

El Estado español es racista. Lo es cuando sus instituciones, y los agentes públicos que las representan, actúan de forma arbitraria y discrecional contra quienes no responden al patrón que se canturrea en el ‘yo soy español, español, español’.
Desde hace años, caso tras caso, distintas sentencias, hechos e informes vienen constatando que las autoridades españolas actúan (o permiten que se actúe) con un sesgo racista hacia las personas que por el color de su piel se podría interpretar que no son ‘de aquí’.
Ya sé que decir que España es racista es políticamente incorrecto. De hecho, la creencia mayoritaria (casi unánime) es que no lo somos: solo el 0,4% de los españoles (datos del último CIS) considera que el racismo es un problema del que tengamos que preocuparnos. A pesar de tenerlo delante, nos cuesta tanto verlo. “Seremos muchas otras cosas, pero racistas… no”.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Los niños de la calle de Melilla





Al iniciar su intervención, puntualizaba que el principal núcleo de menores no acompañados que llegan a Melilla no son los de origen marroquí, sino los subsaharianos. Sin embargo, esta información apenas se conoce porque muchos de ellos son víctimas de las llamadas ´devoluciones en caliente´, expulsiones en las que nadie les pregunta ni su edad ni su nacionalidad. Con las mismas que intentan su entrada a la ciudad fronteriza, son retornados bajo esa polémica fórmula legal llamada ‘rechazo en frontera’. Si alguno de ellos entra a territorio español, posiblemente afirmen que son mayores de edad, siendo la obligación del Estado español, si sospecha que no lo son, comprobarlo con la polémica prueba de la edad que permite una horquilla de error de tres años. Los extranjeros de origen subsahariano parecen conocer que en Melilla el sistema de protección del menor, que debería garantizar su acceso a los derechos que reconoce la Convención del Niño, no funciona, no sirve para lograr salir de la marginalidad, la exclusión y la pobreza a la que más bien se verán abocados si confiesan que su edad es inferior a la mayoría de edad. Esta es una de las hasta ocho tipos de violaciones de derechos humanos identifica Amnistía Internacional en las ciudades de Ceuta y Melilla, según una reciente investigación que acaba de hacer pública. Entre estas destaca la falta de condiciones adecuadas en los CETIS, especialmente para personas vulnerables como víctimas de violencia de género, de la trata de seres humanos y las personas LGBTI. Los menores de edad forman parte de esos grupos vulnerables.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Los menores no acompañados de Melilla no son el problema

Hasta ocho tipos de violaciones de derechos humanos identifica Amnistía Internacional en las ciudades de Ceuta y Melilla, según una reciente investigación que acaba de  publicar. Entre estas destaca la falta de condiciones adecuadas en los CETIS (Centros de estancia temporal de inmigrantes), especialmente para personas vulnerables como víctimas de violencia de género y personas LGBTI. Es como si las leyes en las ciudades autónomas pudieran no cumplirse o interpretarse restrictivamente cuando se trata de los colectivos más vulnerables. Los menores de edad forman parte de esos grupos vulnerables, y dentro de éstos los que entran por las fronteras no acompañados por un adulto gozan, según el Protocolo Marco de Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) de una especial protección por su situación especialmente vulnerable.

miércoles, 20 de julio de 2016

Nadie hablará de ellas cuando hayan muerto: las porteadoras de Melilla

Jornada de transporte de mercancías en la frontera, Melilla /Foto: Violeta Assiego
A diferencia de lo que pasa con el delito de contrabando, el término comercio atípico carece de definición legal. Con esta expresión, en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla se describe el transporte de mercancías que se lleva a cabo en la frontera sur de Europa. Una actividad en la que, sobre la espalda de las personas –principalmente de origen magrebí y mujeres–, se llevan (de España a Marruecos) fardos que pueden llegar a pesar hasta 70 kilos por bulto.

A pesar de que el comercio atípico no está regulado, tiene un calendario laboral, horarios, salarios y lugar de realización. En el caso de Melilla, se produce de lunes a jueves, de 9h a 12h de la mañana y en los puestos fronterizos de Barrio Chino(principalmente) y Farhana. Fuera de ese margen no es posible desarrollar actividad similar ni que se le parezca. Al día, por jornada, pueden llevarla a cabo (al menos) medio millar de personas.

domingo, 10 de julio de 2016

Ser gay en Melilla

Marcha del Orgullo Norte de África en Melilla / Foto: Violeta Assiego
Ustedes deberían conocer Melilla.

En estos tiempos donde la realidad es virtual o no es, tras una semana en este lugar mínimo, reivindico como fuente de información el modelo tradicional de conversación. Y en su defecto, el de estar en los sitios sin pantalla táctil de por medio.

Ayer se celebró la única marcha del Orgullo que tiene lugar en el norte de África y tuvo lugar en España, en Melilla. A pesar de ser un acto anunciado en la web de la ciudad y cuyo cartel se encontraba en la puerta de muchos locales, apenas llegamos a ser unas treinta personas las que salimos de la sala Manhattan (en el puerto) dirección al centro. La charanga The Guiris Bandpuso la música y la Asociación Melillense de lesbianas, gais, transexuales y bisexuales (AMLEGA) echó el resto.