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martes, 2 de febrero de 2021

Feminismos en plural, hegemonía en singular

 

Foto: gaelx

En los márgenes de un feminismo hegemónico reproductor de las desigualdades y opresiones del orden político "patriarcado", hay otras identidades feministas que no toman como referencia, única y posible, a la mujer blanca cis occidental y con carta de ciudadanía como "sujeto político". Identidades, movimientos feministas, que, desde una lógica de derechos humanos con mirada interseccional, rompen con los dogmas que –desde los privilegios– buscan por inercia homogenizar un movimiento global y diverso. 

Un movimiento cuyo "sujeto político" no es algo estático ni fijo, ni tampoco viene predeterminado por un texto académico. Más bien es fruto de la historia colectiva de las mujeres. Una historia de experiencias de subordinación y vulneraciones de derechos a la que atraviesan una multiplicidad de creencias, prejuicios y prácticas que impactan en forma de discriminación y violenta en la vida millones de mujeres por ser mujeres, pero también por ser distintas, ser disidentes, ser subversivas... Por ser ellas mismas y por ser parte de una seña de identidad colectiva en la que la desigualdad de género es parte ineludible en la ecuación "opresión", pero no la única.

martes, 24 de noviembre de 2020

Colectivizar el dolor y la rabia contra las violencias machistas

 

Foto: Angula Berria


Cualquier solución a las violencias que sufren las niñas, adolescentes, mujeres y disidencias al código patriarcal de la cisheterosexualidad blanca colonialista pasa por afrontar las desigualdades que anclan esas creencias de superioridad que transfieren los prejuicios y sesgos. Esos que justifican que sus deseos y sus derechos sean desechables y sus cuerpos puedan ser agredidos y sus vidas asesinadas.

No podemos mirar hacia otro lado, ni desde los feminismos ni desde los movimientos sociales pro-derechos, cuando el mundo está estructurado violentamente y de forma desigual. Renunciar a nuestra capacidad de reaccionar ante las violencias machistas, ante las cifras, los testimonios y las evidencias no es aceptable. Solo colectivizando ese dolor y esa rabia es posible construir consensos y solidaridad. Por eso, la derecha extrema y descentrada ataca esas acciones colectivas que son las declaraciones institucionales y los minutos de silencio, que son las manifestaciones y las concentraciones contra las violencias machistas, que son los movimientos que encarnan los feminismos. Intentan, de esa forma, a que las instituciones democráticas renuncien a condenar las violencias de género.