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martes, 8 de diciembre de 2020

Demasiados corazones de piedra en lugares de responsabilidad

 

Foto: Olga Berrios

Leo en El Salto que ha fallecido un hombre de 59 años en el parque en el que dormía. Hacía más de un año que había sido desahuciado de su casa sin recibir ayuda ninguna por parte de los obligados a ello. El ayuntamiento de Collado Villalba (Comunidad de Madrid), del que depende ofrecer ayudas de emergencia para situaciones como esta, tiene el vergonzoso honor de haber recibido ya en dos ocasiones "el premio" Corazón de piedra por ser uno de los municipios que menos inversión social realiza. A esto se une, entre sus muchas carencias sociales, que cuando ha tenido pisos del IVIMA los ha vendido al fondo de inversión Goldman Sachs.

La última de las premiadas por la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales con un Corazón de piedra fue, en 2019, Rocío Monasterio por su retórica cruel e injusta "acusando a menores de origen extranjero tutelados por las Comunidades Autónomas, de ser causa de inseguridad, y acudir a la puerta de su domicilio en un claro intento de provocar la ira vecinal contra ellos. Por hablar en tono despectivo e insultante...".

martes, 1 de diciembre de 2020

El resentimiento, la "propuesta cultural" de la extrema derecha

 


Sacar lo peor de la gente. Esa parece ser la estrategia de los representantes políticos y mediáticos de la derecha extremadamente alejada del centro. Afilar las viejas fobias para dibujar nuevas filias, especialmente entre los más jóvenes. Colonizar los sentimientos más esenciales, viscerales y básicos para anular cualquier atisbo de inteligencia emocional y comprensión humanitaria de la realidad, de los problemas y de los debates. Usar la mentira a sabiendas, distorsionar la perspectiva y adiestrar en la (mala) interpretación cruel de los problemas sociales, las desigualdades y las situaciones límite que viven miles y miles de las mujeres, hombres, niñas, niños y niñes, especialmente los más frágiles, con riesgo de ser golpeados por las vulneraciones de derechos. 

Aporofobia, antigitanismo, racismo, machismo, homofobia, xenofobia, clasismo, transfobia, capacitismo, fascismo... todo lo tienen a mano para hacer una bomba racimo de rechazo, desprecio y deshumanización. Ahora, también hacia las más de 200 familias que reclaman lo que es suyo de justicia: el acceso a luz y a calefacción. 

jueves, 19 de noviembre de 2020

La fragilidad humana es la fragilidad del mundo

 

Foto: Ignorant Walking

"Había conocido el dolor y lo había sobrevivido. Solo me quedaba darle voz, compartirlo para usarlo, para que el dolor no fuera malgastado". Puedo leer esta frase en la contraportada de un libro que hace poco me regaló alguien que comprendía, desde la propia experiencia, que muchas veces los libros son dispensadores de consuelo en tiempos de fragilidad. La frase es de la icónica feminista Audre Lorde y el libro de una de las mejores editoriales del momento, 'Continta me tienes'.

Precisamente, los libros salvaron vidas en el inmenso hospital de campaña que se abrió en IFEMA para el peor momento de la curva de contagios en Madrid. "Éramos dos enfermeras en el turno de noche para 63 pacientes. Eran personas que se echaban a llorar y yo no podía consolarlas porque no tenía tiempo. Fue entonces cuando pensé en los libros", cuenta Ana Ruiz, la enfermera que ideó la biblioteca Resistiré y que acaba de recibir el Premio Feel Good 2020 por el libro en el que cuenta esa experiencia: "fue como repartir medicamentos, pero eran libros". Pura sabiduría e inteligencia emocional. Humanidad.

martes, 22 de septiembre de 2020

Hacerse cargo del miedo o alimentar la alarma social

Foto: George Ian Bowles

El miedo colectivo, y el individual, está ahí. Es parte de la sobrecarga emocional que venimos arrastrando en estos últimos siete meses desde que tomamos conciencia, vía estado de alarma, de nuestras vidas por la letalidad y gravedad del Sars Cov 2. Con el desconfinamiento pensábamos que llegaría una normalidad nueva pero similar a la anterior y que el miedo se iría diluyendo. Sin embargo, no ha sido así. A las puertas del reconocimiento oficial de que estamos en una segunda ola de pandemia, ese miedo (que nunca se fue) rebrota como el virus y la pregunta es –ahora que vuelve a escucharse eso de que nos preparemos para semanas duras–saber cómo se van a hacer cargo los responsables públicos, políticos, representantes institucionales y organizaciones de la sociedad civil de esta emoción tabú a ser mencionada.

Pero lo cierto es que ante un escenario de más confinamientos (aunque sean selectivos) y agravamientos de los problemas sociales, económicos y vitales por esta segunda oleada y un contexto de bulos y auge de la extrema derecha es necesario que sindicatos, organizaciones del tercer sector, medios de comunicación, asociaciones vecinales, servicios públicos y básicos para la comunidad, organismos oficiales vinculados al empleo, las ayudas públicas y servicios sociales, la sanidad o la educación se planteen seriamente cómo se van a hacer cargo del miedo colectivo porque de lo contrario lo harán otros que no buscan, precisamente, que la sociedad conecte con su potencial de superación y apoyo mutuo, sino más bien todo lo contrario.

martes, 11 de agosto de 2020

Necesitamos otro sistema de protección social, necesitamos cuidados

 


Si algo está dejando en evidencia esta pandemia es la urgencia de reformar un sistema de protección social excesivamente burocrático y demasiado lento para ofrecer respuestas eficaces a situaciones de necesidad, un sistema que colapsa en situaciones de crisis y cronifica a las personas en exclusión y pobreza. Ya en 2015, a la hora de hacer frente a la crisis económica, la Comisión Europea diagnosticó el sistema de protección social español como “claramente ineficaz para reducir los niveles de pobreza relativa y desbordado por el aumento de las necesidades sociales generadas por la crisis". 

En estos cinco años, lejos de corregirse, la situación se ha enquistado pasando por encima no solo de los derechos de las personas que acuden a este sistema sino a costa de la salud laboral de los profesionales comprometidos con su función social que sortean la falta de recursos y de cuidados con los que desempeñan su trabajo. 

martes, 7 de julio de 2020

Un sistema de protección social que ni cuida ni se cuida

 

Foto: Javi

"Si se pudiera solucionar la pobreza con planes estratégicos y voluminosos informes, España estaría a la cabeza”. Esta es una de las demoledoras afirmaciones que contiene el informe que sobre nuestro país acaba de presentar el Relator Especial de extrema pobreza y derechos humanos de Naciones Unidas. Si hay pobreza en el Estado español, afirma Philip Alston, es porque durante la última década los distintos gobiernos (autonómicos, locales y centrales) han tomado la decisión política de que así sea mientras han ido aprobando políticas fiscales que han favorecido mucho más a las clases acomodadas que a las clases más empobrecidas. 

El representante de la ONU señala en su informe cómo España debe cambiar precisamente esas políticas, las tributarias. No habla de impuesto a los ricos porque sería una manera torpe y populista de autoboicotear el rigor de su propio informe. Pero sí dice que para luchar contra la pobreza hay que realizar las inversiones necesarias en materia de protección social, educación, vivienda y sanidad, además de lograr un presupuesto equilibrado con un sistema suficientemente progresivo y detener el fraude fiscal y la evasión de impuestos. En definitiva, si las administraciones públicas quieren que su ciudadanía tenga unas condiciones de vida mínimamente cubiertas, el dinero público ha de estar en las arcas del Estado. 

jueves, 28 de marzo de 2019

"Monomarental" no es un invento de Pedro Sánchez

Foto: kubi

Parece que hay a quién todavía le ofende que el programa electoral del PSOE haga referencia a la realidad de millones de mujeres con un vocablo que, si bien la Real Academia de la Lengua (RAE) no recoge, es de uso frecuente entre quienes estudiamos, analizamos y reconocemos la necesidad de resaltar que el 84% de familias monoparentales están encabezadas por una madre. Nadie discute la inexactitud lingüística del término monomarental puesto que este pasa por alto el significado estricto de "parental" (tipo de relación) para resignificarlo con "marentalidad" (quien ejerce la relación paretal). Sin embargo, apropiarse de las palabras ha sido siempre -y lo seguirá siendo- una forma de transformar realidades y conquistar derechos, así que no se asusten los que estén a favor de la equidad. Usar políticamente el término "monomarental" es en sí una reivindicación política para visibilizar al millón y medio de familias en las que la figura que se hace cargo de la crianza y educación de los menores es una mujer.

sábado, 9 de marzo de 2019

El feminismo imparable no adoctrina, transforma

Foto: Fotografías Emergentes
En medio del mayor ataque que está sufriendo nuestra democracia por la retórica separatista y confrontativa de la ultraderecha, el feminismo sale y saldrá masivamente a la calle. No hemos necesitado que nos pusieran autobuses ni que nos repartieran banderas ni pancartas ya hechas y prefabricadas. Nuestros mensajes vienen de casa, se han coloreado en las asambleas y las plazas y se inspiran en el día a día donde vemos y vivimos el machismo y la violencia sexista que nos hemos hartado de aguantar. No hemos necesitado que viniera nadie a decirnos qué gritar ni, por supuesto, necesitamos que nadie nos diga qué votar. El feminismo no tiene dueños ni dueñas, no porque lo digan las derechas o las izquierdas sino porque el feminismo es libertad (acabado en D).

jueves, 13 de diciembre de 2018

El PP, la soledad y la paja en el ojo ajeno

Foto: gaelx
Este miércoles, un tuit de Sofía Castañón logró poner palabras a la sensación que me rondaba desde que supe que el Partido Popular llevaba al Congreso de los Diputados una "Proposición no de ley relativa a la promoción de medidas para combatir la soledad crónica".


domingo, 27 de mayo de 2018

Relegadas en la izquierda y en las ONG


Zula Lucero
En feminismo, pertenecer a un partido de izquierdas, a un sindicato o formar parte de una ONG no son garantía de nada. En una sociedad patriarcal, y la nuestra lo es, ni las banderas ni las siglas eximen a nadie de la necesidad de poner freno al machismo que la mayoría de los hombres llevan dentro cuando se trata de repartir poder y responsabilidad, aunque sea para una noble labor como la de “cambiar el mundo” y luchar contra las injusticias. No basta confiarse al espejismo de las listas cremallera o los planes de igualdad si estas acciones no llevan aparejada la paridad no solo en quien decide sino en lo que se decide.
Basta mirar la presencia de mujeres y los puestos que estas desempeñan en espacios políticos clave para lograr los cambios feministas que necesitamos como sociedad para comprobar que la igualdad entre quienes la proclaman, la promueven y la defienden, tiene un techo de acero más que de cristal. Ellos acaparan los puestos y carteras del poder terrenal y ellas se dedican a los temas más sociales donde la atención directa y el contacto con las personas ocupan un lugar central. Ellos proveen y ellas sostienen, ellos deciden y ellas actúan. Todo un clásico.

martes, 3 de octubre de 2017

Ni vagos ni perdidos

Una de las manifestaciones convocadas por el colectivo 'Juventud Sin Futuro'.
Una cosa es la impotencia que provoca el desánimo y la frustración y otra, muy distinta, es que la gente joven viva despreocupada de la situación a la que se enfrentan cada mañana cuando se levantan. No es verdad que a las chicas y chicos entre 16 y 29 años todo les dé igual, pero en ellos predomina el desaliento. No es para menos, la altísima tasa de desempleo juvenil en España no es fruto de que los jóvenes no quieran trabajar sino, más bien, de que no les quieren contratar. Y cuando lo hacen, es a través de fórmulas precarias y mediando bonificación para el empleador.

Entre los países de la OCDE, España lidera el ranking de paro juvenil con casi un 40% de jóvenes desempleados. Una cifra que triplica la media de ese selecto ‘club de países ricos’. Los últimos datos publicados ayer, ahondan en el diagnóstico: en el mes de septiembre el paro juvenil aumentó un 11,8% y cuatro de cada diez nuevos parados son mujeres menores de 25 años.

jueves, 15 de diciembre de 2016

Ante la inmigración, los españoles no piensan como Europa


CETI Melilla / Foto: José Palazón (premio DDHH del Consejo General de la Abogacía)
Los datos de la encuesta de Metroscopia para la Fundación porCausa ofrecen una foto clara sobre cuál es la percepción que los españoles tienen de la inmigración que llega y reside en nuestro país. Una foto que refleja una imagen positiva de la inmigración pero debe tenerse en cuenta que no es una foto fija.
El movimiento de personas de unos países a otros, las migraciones —sean por motivos económicos o humanitarios— es uno de esos temas cuyo anclaje en el imaginario social está sumamente expuesto a los vaivenes de la opinión mediática, del juego político y de los grupos xenófobos propios de cada territorio. En el caso de España (con matizaciones en el caso de Ceuta y Melilla) ninguno de esos factores se ha aliado entre sí para atacar, de forma sistemática, la llegada y presencia de los flujos migratorios. Este es, sin duda, un factor que explica el importante porcentaje de población española (85%) al que le parece bien que haya inmigrantes viviendo en nuestro país.

Los niños de la calle de Melilla





Al iniciar su intervención, puntualizaba que el principal núcleo de menores no acompañados que llegan a Melilla no son los de origen marroquí, sino los subsaharianos. Sin embargo, esta información apenas se conoce porque muchos de ellos son víctimas de las llamadas ´devoluciones en caliente´, expulsiones en las que nadie les pregunta ni su edad ni su nacionalidad. Con las mismas que intentan su entrada a la ciudad fronteriza, son retornados bajo esa polémica fórmula legal llamada ‘rechazo en frontera’. Si alguno de ellos entra a territorio español, posiblemente afirmen que son mayores de edad, siendo la obligación del Estado español, si sospecha que no lo son, comprobarlo con la polémica prueba de la edad que permite una horquilla de error de tres años. Los extranjeros de origen subsahariano parecen conocer que en Melilla el sistema de protección del menor, que debería garantizar su acceso a los derechos que reconoce la Convención del Niño, no funciona, no sirve para lograr salir de la marginalidad, la exclusión y la pobreza a la que más bien se verán abocados si confiesan que su edad es inferior a la mayoría de edad. Esta es una de las hasta ocho tipos de violaciones de derechos humanos identifica Amnistía Internacional en las ciudades de Ceuta y Melilla, según una reciente investigación que acaba de hacer pública. Entre estas destaca la falta de condiciones adecuadas en los CETIS, especialmente para personas vulnerables como víctimas de violencia de género, de la trata de seres humanos y las personas LGBTI. Los menores de edad forman parte de esos grupos vulnerables.

miércoles, 7 de diciembre de 2016

Los menores no acompañados de Melilla no son el problema

Hasta ocho tipos de violaciones de derechos humanos identifica Amnistía Internacional en las ciudades de Ceuta y Melilla, según una reciente investigación que acaba de  publicar. Entre estas destaca la falta de condiciones adecuadas en los CETIS (Centros de estancia temporal de inmigrantes), especialmente para personas vulnerables como víctimas de violencia de género y personas LGBTI. Es como si las leyes en las ciudades autónomas pudieran no cumplirse o interpretarse restrictivamente cuando se trata de los colectivos más vulnerables. Los menores de edad forman parte de esos grupos vulnerables, y dentro de éstos los que entran por las fronteras no acompañados por un adulto gozan, según el Protocolo Marco de Menores Extranjeros No Acompañados (MENA) de una especial protección por su situación especialmente vulnerable.

miércoles, 20 de julio de 2016

Nadie hablará de ellas cuando hayan muerto: las porteadoras de Melilla

Jornada de transporte de mercancías en la frontera, Melilla /Foto: Violeta Assiego
A diferencia de lo que pasa con el delito de contrabando, el término comercio atípico carece de definición legal. Con esta expresión, en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla se describe el transporte de mercancías que se lleva a cabo en la frontera sur de Europa. Una actividad en la que, sobre la espalda de las personas –principalmente de origen magrebí y mujeres–, se llevan (de España a Marruecos) fardos que pueden llegar a pesar hasta 70 kilos por bulto.

A pesar de que el comercio atípico no está regulado, tiene un calendario laboral, horarios, salarios y lugar de realización. En el caso de Melilla, se produce de lunes a jueves, de 9h a 12h de la mañana y en los puestos fronterizos de Barrio Chino(principalmente) y Farhana. Fuera de ese margen no es posible desarrollar actividad similar ni que se le parezca. Al día, por jornada, pueden llevarla a cabo (al menos) medio millar de personas.

lunes, 21 de marzo de 2016

¿Nos dan igual los refugiados?

Foto: Jure Erzen via eldiario.es
“La crisis de los refugiados no preocupa a los españoles. Ni un solo español (0,00%) sitúa a los refugiados entre los 39 principales problemas de España”.
Este es el tuit literal que uno de los principales periódicos nacionales de nuestro país tuvo a bien publicar en su red social el pasado 8 de marzo. La afirmación (que yo no calificaría como información) roza el insulto a la inteligencia y, sin duda, tergiversa la percepción que los españoles pueden tener de la tragedia que están viviendo los refugiados. Desvirtúa con un 0,00% de rigor, el sentido con el que el CIS sondea a la opinión pública respecto a las coyunturas que a esta le preocupan.

jueves, 3 de marzo de 2016

Buenismo que no convence

"A mí que me registren". Foto: Uly Martín/EL PAÍS.
Un intenso e histórico debate. A los analistas y periodistas del momento les preocupa el estado de ánimo de sus Señorías tras estos dos días de trabajo parlamentario. A Mariano Rajoy, todo esto le ha parecido un experimento innecesario y ficticio que solo buscaba desmantelar el proyecto que él ha puesto en marcha y que califica, no solo como de éxito sino augura con buenas perspectivas. Entre las doce hojas de su discurso no encontrarán la mínima referencia a los problemas que viven las 13.657.232 personas que, estadísticas oficiales, viven en situación de pobreza o exclusión social.

domingo, 22 de septiembre de 2013

La trampa de la austeridad

Publicado en el blog de Metroscopia para El País

Fotografía de viajar24h.com


Intermón Oxfam —al igual que Joseph Stiglitz, premio nobel de economía— sostiene quela desigualdad no es inevitable y que nadie debería pensar que ha venido para quedarse. Esta opinión la comparte el 53 % de los españoles, aunque otro 45 % mantiene lo opuesto: que siempre habrá un sector social que la sufra. Pero en lo que sí se muestran de acuerdo los ciudadanos es en que la desigualdad es algo estructural que no responde a los méritos y capacidades individuales de cada uno, sino más bien a cómo está organizada y funciona nuestra sociedad. Estas son algunas de las conclusiones del sondeo que ha realizado Metroscopia para Intermón Oxfam con motivo de la presentación de su informe “La Trampa de la Austeridad: el verdadero coste de la desigualdad”.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

Los españoles opinan que la austeridad crea más pobreza

Publicado en el blog 3500 para El País


Foto: @Lajolo


Para tres de cada cuatro españoles las desigualdades que existen en nuestro país son resultado de factores estructurales —insuficiente o deficientemente corregidos— más que del diferente grado de competencia, esfuerzo, motivación y mérito de las personas. Y esa misma proporción estima que con las medidas hasta ahora adoptadas para afrontar la crisis solo se va a conseguir aumentar (o, todo lo más, mantener) las desigualdades y situaciones de pobreza ahora existentes. Estas son las principales conclusiones del sondeo que ha realizado Metroscopia para Intermón Oxfam con motivo de la presentación de su informe “La trampa de la austeridad: el verdadero coste de la desigualdad”.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Más allá de los límites de la Realidad

Hay días en que me despierto desconcertada y dudando de todo, o de casi todo, que no es lo mismo pero es igual. Debe ser la edad. Por ejemplo, el otro día en la radio escuché a un ingeniero de burbujas y otras pompas hablar de un país en extinción. Lo llamó el país de Nunca Jamás. 

Parece ser que se trata de un lugar singular y sin futuro en el que los ciudadanos no quieren crecer ni madurar. Éstos -decía el experto con un tono de voz circunspecto- sólo buscan bienestar, justicia e igualdad. Y ante la coyuntura apocalíptica y existencial, lo más probable es que Nunca Jamás se vaya por el desagüe de los restos orgánicos utópicos. Sus habitantes están empeñados en vivir por encima de sus posibilidades. Por lo visto, se trata de un grupo de osados que enarbolan banderas pasadas de moda. No entienden que la gravedad del momento actual exige que los que toman las decisiones vivan conforme a su vanidad mientras que el resto debe conformarse con vivir, que ya es bastante. Unos insensatos, ciertamente.