martes, 15 de diciembre de 2020

Independencia judicial y perspectiva de género: el falso dilema

 

Foto: gaelx


Hace más de 10 años, en 2009, la Comisión de Igualdad del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) aprobó las "Normas mínimas para evitar la discriminación de la mujer en el lenguaje administrativo del CGPJ". Sin embargo, según señala el II Plan de Igualdad de la Carrera Judicial –aprobado en enero del 2020, siete años después del primero– sus prescripciones siguen sin ser tenidas presentes por los órganos técnicos del CGPJ. Sobre estos inexistentes mimbres, y sin analizar por qué es tan complicado que se asuman poco más de dos hojas de indicaciones elementales sobre el lenguaje no sexista, el II Plan de Igualdad propone que esas (mínimas) normas mínimas también se incorporen el Manual de Estilo del CGPJ, en el Libro de Estilo de la Justicia y en los formularios recogidos en los sistemas de gestión procesal.

En las casi 90 hojas del II Plan de Igualdad de la Carrera Judicial, –además de hacer un balance que deja en evidencia como el CGPJ ha estado más de una década escurriendo el bulto de la obligatoriedad de implementar la perspectiva de género– se observa como se quiere pisar el acelerador para que la judicatura se ponga al día con las diferentes Directivas europeas, Recomendaciones de Naciones Unidas e instrumentos que exigen a España que el principio de integración de la dimensión de género se vincule en la actividad jurídica y jurisdiccional.

martes, 8 de diciembre de 2020

Demasiados corazones de piedra en lugares de responsabilidad

 

Foto: Olga Berrios

Leo en El Salto que ha fallecido un hombre de 59 años en el parque en el que dormía. Hacía más de un año que había sido desahuciado de su casa sin recibir ayuda ninguna por parte de los obligados a ello. El ayuntamiento de Collado Villalba (Comunidad de Madrid), del que depende ofrecer ayudas de emergencia para situaciones como esta, tiene el vergonzoso honor de haber recibido ya en dos ocasiones "el premio" Corazón de piedra por ser uno de los municipios que menos inversión social realiza. A esto se une, entre sus muchas carencias sociales, que cuando ha tenido pisos del IVIMA los ha vendido al fondo de inversión Goldman Sachs.

La última de las premiadas por la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales con un Corazón de piedra fue, en 2019, Rocío Monasterio por su retórica cruel e injusta "acusando a menores de origen extranjero tutelados por las Comunidades Autónomas, de ser causa de inseguridad, y acudir a la puerta de su domicilio en un claro intento de provocar la ira vecinal contra ellos. Por hablar en tono despectivo e insultante...".

martes, 1 de diciembre de 2020

El resentimiento, la "propuesta cultural" de la extrema derecha

 


Sacar lo peor de la gente. Esa parece ser la estrategia de los representantes políticos y mediáticos de la derecha extremadamente alejada del centro. Afilar las viejas fobias para dibujar nuevas filias, especialmente entre los más jóvenes. Colonizar los sentimientos más esenciales, viscerales y básicos para anular cualquier atisbo de inteligencia emocional y comprensión humanitaria de la realidad, de los problemas y de los debates. Usar la mentira a sabiendas, distorsionar la perspectiva y adiestrar en la (mala) interpretación cruel de los problemas sociales, las desigualdades y las situaciones límite que viven miles y miles de las mujeres, hombres, niñas, niños y niñes, especialmente los más frágiles, con riesgo de ser golpeados por las vulneraciones de derechos. 

Aporofobia, antigitanismo, racismo, machismo, homofobia, xenofobia, clasismo, transfobia, capacitismo, fascismo... todo lo tienen a mano para hacer una bomba racimo de rechazo, desprecio y deshumanización. Ahora, también hacia las más de 200 familias que reclaman lo que es suyo de justicia: el acceso a luz y a calefacción. 

martes, 24 de noviembre de 2020

Colectivizar el dolor y la rabia contra las violencias machistas

 

Foto: Angula Berria


Cualquier solución a las violencias que sufren las niñas, adolescentes, mujeres y disidencias al código patriarcal de la cisheterosexualidad blanca colonialista pasa por afrontar las desigualdades que anclan esas creencias de superioridad que transfieren los prejuicios y sesgos. Esos que justifican que sus deseos y sus derechos sean desechables y sus cuerpos puedan ser agredidos y sus vidas asesinadas.

No podemos mirar hacia otro lado, ni desde los feminismos ni desde los movimientos sociales pro-derechos, cuando el mundo está estructurado violentamente y de forma desigual. Renunciar a nuestra capacidad de reaccionar ante las violencias machistas, ante las cifras, los testimonios y las evidencias no es aceptable. Solo colectivizando ese dolor y esa rabia es posible construir consensos y solidaridad. Por eso, la derecha extrema y descentrada ataca esas acciones colectivas que son las declaraciones institucionales y los minutos de silencio, que son las manifestaciones y las concentraciones contra las violencias machistas, que son los movimientos que encarnan los feminismos. Intentan, de esa forma, a que las instituciones democráticas renuncien a condenar las violencias de género.

jueves, 19 de noviembre de 2020

La fragilidad humana es la fragilidad del mundo

 

Foto: Ignorant Walking

"Había conocido el dolor y lo había sobrevivido. Solo me quedaba darle voz, compartirlo para usarlo, para que el dolor no fuera malgastado". Puedo leer esta frase en la contraportada de un libro que hace poco me regaló alguien que comprendía, desde la propia experiencia, que muchas veces los libros son dispensadores de consuelo en tiempos de fragilidad. La frase es de la icónica feminista Audre Lorde y el libro de una de las mejores editoriales del momento, 'Continta me tienes'.

Precisamente, los libros salvaron vidas en el inmenso hospital de campaña que se abrió en IFEMA para el peor momento de la curva de contagios en Madrid. "Éramos dos enfermeras en el turno de noche para 63 pacientes. Eran personas que se echaban a llorar y yo no podía consolarlas porque no tenía tiempo. Fue entonces cuando pensé en los libros", cuenta Ana Ruiz, la enfermera que ideó la biblioteca Resistiré y que acaba de recibir el Premio Feel Good 2020 por el libro en el que cuenta esa experiencia: "fue como repartir medicamentos, pero eran libros". Pura sabiduría e inteligencia emocional. Humanidad.

martes, 10 de noviembre de 2020

Con la que está cayendo

 

Foto: Ted Eytan


A pesar del anuncio de una vacuna contra la COVID, que parece que llegará de forma inminente a los países ricos, este final de 2020, año duro donde los haya, tiene un sabor muy amargo para los feminismos en España.

Estos han sido heridos, no de muerte, pero sí malamente. Un grupo de mujeres se resiste, desde su blanca cisexualidad, a dejar de ser pensamiento hegemónico y posición dominante proponiendo disputas que postergan y borran, en el peor momento, "la revolución en los cuerpos, las calles, las camas y las casas" -que dice Verónica Gago-. Una campaña que niega que las personas trans sean titulares de los derechos sexuales y de los derechos reproductivos que quedarán amparados con el reconocimiento legal de la autodeterminación de género. Se reproducen, 31 años después de la Conferencia de El Cairo, los argumentarios de los fundamentalismos religiosos contra los derechos humanos, aquella vez de las mujeres y, en esta ocasión, de las personas trans.

martes, 3 de noviembre de 2020

Los otros encierros por los que nadie rompe cristales

 

Foto: Jonatas Cunha


Me reenvían el pantallazo de un mensaje de WhatsApp de alguien que dice estar muy bien informado por fuentes de Sanidad. Anuncia que "nos encierran la semana que viene, el 7 confinados hasta el 30 de noviembre. Nos lo dirán el 5, saldrá en el BOE el 6 y 7, cerrojo. Ya les han llegado las instrucciones. Confinamiento domiciliario". 

La intencionalidad del mensaje es clara, echar leña al fuego contra Sánchez, alimentar los monstruos de esta especie de distopía en la que nos ha metido la COVID-19. Perturbar a quienes lo lean, indignarles y allanar el camino a más disturbios. Justificar las próximas protestas que, dicen, reclama una libertad hecha a medida de cada persona ofendida y que, en realidad, se llama egoísmo. 

miércoles, 21 de octubre de 2020

Equivocar el camino: criminalización, alarmismo y confrontación

 

Foto: Paula Muñoz Gallardo


Ocho meses después de que la OMS declarase la pandemia a nivel mundial por COVID-19, en España –al igual que ya han hecho otras democracias europeas como Francia o Bélgica– parece que desde el Ministerio de Sanidad se valora la idoneidad de medidas más drásticas para frenar la cifra de contagios y, entre estas, se habla del toque de queda. Dicho así, sin más, "toque de queda", sin aclarar en qué consistiría –y desde su significado en los instrumentos de derechos humanos– suena muy fuerte. Al igual que en su momento rechazamos el uso de la terminología bélica para hacer frente a una pandemia que es un problema de salud pública, es necesario rechazar el uso del lenguaje restrictivo de derechos para referirse a medidas que deben dar respuesta a un problema sanitario y no de seguridad ciudadana.

El "toque de queda" es una medida muy excepcional cuya regulación legal no es homogénea a todos los Estados europeos, es decir, no es comparable estrictamente su regulación en Francia o Bélgica a la que existe en España. En cualquier caso, su significado jurídico y legal, desde la filosofía del Derecho, es el de garantizar la seguridad, atenuar los disturbios o minimizar enfrentamientos. O, dicho en otras palabras, "toque de queda" es sinónimo de "falta de orden y seguridad". De hecho, la última vez que se adoptó en España fue durante la noche del golpe de estado de 1981.

martes, 13 de octubre de 2020

La sinceridad democrática de la derecha está en entredicho

 

Foto: Parlamento europeo


Mientras en diferentes lugares de Europa se están llegando a adoptar decisiones delicadísimas para combatir la segunda ola de la COVID19, como por ejemplo decretar el toque de queda; en España, desde la oposición extrema de la derecha se acusa al presidente Pedro Sánchez de "dictador" por decretar el estado de alarma en Madrid tras errar el gobierno de la Comunidad en cómo formular la petición de las medidas de limitación de movilidad al Tribunal Superior de Justicia. 

Fue la no mención de una ley de 1986 por parte de los de Ayuso –tal y como sí hizo la Junta de Castilla y León– la que llevó al TSJ a la decisión de desestimar la única medida que ha implicado la declaración del estado de alarma: la restricción de entrada y salida de determinados municipios. Lejos de reconocer su error (si es que realmente lo fue), pudiera parecer que la gente de Casado en las instituciones que gobiernan Madrid estuviese marcando las tareas que van completando en una checklist interna destinada a escalar la tensión con el Gobierno central. 

martes, 6 de octubre de 2020

El problema no son los locos, son los fascistas

 

Foto: Hernán Piñera

"Ayuso NO está loca. Igual que aprendimos a no excusar a los maltratadores por enfermos, porque sabemos que no lo son: son hijos sanos del patriarcado...; Ayuso no está loca, es una hija sana del neoliberalismo. No es su salud mental, es su ideología. No es locura, es capitalismo". Este tuit que publicó Marta Plaza hace unos días me volvió a colocar delante de mi propio espejo frente a la estigmatización inconsciente y continua que hacemos de las personas que tienen algún tipo de problema de salud mental y de esta cuando enferma. Si no siguen a Marta en twitter o no la han leído hasta ahora, háganlo y entenderán por qué es una de las voces más legitimadas para hablar del sufrimiento psíquico que provoca en las personas que tienen algún tipo de problema de salud mental el estigma que se asocia a los diagnósticos psiquiátricos.

No somos suficientemente conscientes –al menos yo no lo soy hasta que no me paran en seco para ponerme frente al espejo de mi propia ignorancia e infundados prejuicios– de lo fácil que nos resulta usar términos como "loco", "paranoico", "psicótico", "bipolar", "borderline", "esquizofrénico" ... para (des)calificar a quienes con su comportamiento, su discurso o su forma de actuar nos resulta una persona peligrosa, preocupantemente insensata o fuera de control.