jueves, 24 de enero de 2019

Le pegué porque era mío

Foto: Dunna1
No todas las violencias son iguales por mucho que lo repitan (una y otra vez) Casado, Egea y Vox. No lo son, principalmente, porque cada forma de violencia responde a un tipo de motivación, es decir, oculta (aunque veces no tanto) una serie de valoraciones y creencias sobre la persona que es víctima. Son esos motivos los que permiten a su autor encontrar esa especie de legitimidad que le ayuda a justificarse (antes, durante y/o después) de dañar a alguien. Comprender esto para plantear políticas y soluciones en términos de educación, convivencia y derechos es querer lo mejor para una sociedad y un país, al margen de las creencias personalistas de los que solo miran por lo suyo y a corto plazo.

jueves, 17 de enero de 2019

¿Cómo resistir al imperio de la crispación?

Foto: Vox España

Hay vida más allá de Vox. Es posible que no lo parezca por el tiempo que le dedicamos en las redes sociales y en nuestras conversaciones cotidianas. Estamos preocupadas y también cabreadas, es normal. Cómo no estarlo. El lado oscuro de la derecha española ha pasado a ocupar doce escaños en Andalucía y el horario del prime time informativo en radio y televisión. Quienes alardean de llevar pistola y defender la España Viva han construido su propia ideología del género masculino para atacar al feminismo, promover el racismo institucional y relegar al ostracismo a las personas cuya vida no responda a un modelo familiar cis-hetero-tradicional. A la 'España Viva' le sobran casi tres cuartas partes de la población y cuanto más preocupadas y cabreadas estemos, los de la ideología del género masculino parecen estar mucho mejor.

viernes, 4 de enero de 2019

Las lagunas en Derecho del licenciado Casado

Foto: European People's Party
“El patrimonio exclusivo de la defensa de la mujer y de la defensa de aquellas personas que son más desfavorecidas”, como dijo este jueves Pablo Casado, por supuesto que no lo tiene la izquierda. El patrimonio exclusivo de la defensa de cada una de las personas que las declaraciones de derechos humanos nos señalan como ‘vulnerables’ (no porque seamos débiles sino porque nuestros derechos son sistemáticamente vulnerados por quienes se creen superiores y ocupan posiciones sociales de poder) lo tenemos las propias personas titulares de derechos. La voz, al igual que los derechos, son patrimonio nuestro.
Sin embargo, lo que sí tienen los partidos políticos –sean de izquierda, centro o derecha, cuando legislan y gobiernan–, es la responsabilidad intransferible de que no se produzcan vulneraciones y violaciones de derechos. Es decir, cuando un partido asume el poder ejecutivo es suya la obligación última de proteger, garantizar y promover los derechos de todas las personas en su territorio, regularizadas o no. Indistintamente, por supuesto. Pero existe un importantísimo matiz. Para la efectiva aplicación de ese principio de igualdad, el artículo 14 que ahora tanto invocan Vox y Partido Popular, los gobiernos tienen que velar de forma especial y diferenciada por esas personas que formamos parte de los colectivos nombrados como vulnerables y entre lo cuáles (muy a pesar de algunos) se encuentran las mujeres pero no los hombres.

jueves, 27 de diciembre de 2018

PP, Ciudadanos y Vox ponen en peligro el legado de Suárez



A los acomplejaditos no les gusta perder, tienen intolerancia a la derrota. Cuando no alcanzan el poder o se alejan un poco de él no tienen inconveniente en usar, de forma innoble, la falsedad de la artillería dialéctica, la más apocalíptica. En estos cuarenta años de democracia, la derecha más conservadora nunca ha terminado de aceptar las reglas del juego democrático, especialmente las que tienen como premisa que si esto funciona es porque existe una pluralidad política que puede dar la alternancia de gobierno a otras ideologías. Esa derecha ultraconservadora, en su momento acomplejada por el amor incondicional con que el pueblo español abrazó la Constitución, nunca ha estado contenta ni satisfecha con estos nuevos tiempos modernos. Por eso no ha soltado lastre ni lo va a soltar. Ya en su momento, no les gustó nada que Adolfo Suárez promoviera la ley del divorcio o despenalizará la homosexualidad. Tampoco que reconociera a la Generalitat en su exilio o legalizara a todas las organizaciones de ideología comunista y anarquista, incluido el partido de “los comunistas de toda la vida”, ese que ahora dice García Egea que hay que echar de las instituciones porque el comunismo, sugiere, no es una ideología constitucional. También fue con Suárez cuando se pusieron las primeras piedras del actual estado de las autonomías.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Ellos piden cárcel. Nosotras, justicia

Foto: gaelx
Claro que es infame. Es vergonzoso. No solo por Pablo Casado o Santiago Abascal que juegan su propia liga para ver quien es el macho más alfa de España. Sino por todos esos otros hombres, casados y abascales, que ahora, tras el asesinato de Laura Luelmo, resulta que tienen voz y la usan (pública y privadamente) para pedir el endurecimiento de las penas, de la prisión permanente revisable e, incluso, la cadena perpetua. Son voces que van a destiempo y por libre, que no suman, que dividen. Voces de hombres que no se escuchan cuando las mujeres y los feminismos decimos "basta ya de justicia patriarcal", esa misma que hace unos días archivó el caso de abusos sexuales y laborales a un grupo de temporeras de la fresa en Huelva.

jueves, 13 de diciembre de 2018

El PP, la soledad y la paja en el ojo ajeno

Foto: gaelx
Este miércoles, un tuit de Sofía Castañón logró poner palabras a la sensación que me rondaba desde que supe que el Partido Popular llevaba al Congreso de los Diputados una "Proposición no de ley relativa a la promoción de medidas para combatir la soledad crónica".


miércoles, 5 de diciembre de 2018

Asco


Foto: Pablo Ibáñez
Cada vez que leo los hechos probados del caso de 'la manada' siento asco. Por lo que describen, por el trato humillante y denigrante que ha recibido la chica víctima de 18 años, por la prepotencia y desprecio con el que cinco tíos la dejaron tirada en el suelo después de usarla y vejarla sexualmente, por el descaro de sus defensas a la hora de culpar a la chica y enaltecer a sus clientes tildándolos de buenos chicos y por la condena ejemplar a las mujeres que vuelve a ratificar el Tribunal Superior de Justicia de Navarra.
A pesar de saber que los hay, me cuesta creer que alguien cercano al entorno de los condenados pueda llegar a justificar o relativizar los actos por los que se les mandará de nuevo a prisión cuando lo tenga a bien el primer tribunal que les condenó. Creo que quien se sitúa en ese "si estas contra ellos, estás contra mi" se olvida de lo evidente y fácil de entender que es que nadie, absolutamente nadie, tampoco una mujer por mucho que esté de fiesta, se merece un maltrato sexual así: de usar y tirar, de aprovecharse de ella y abandonarla en medio de una escalera, después de traspasar los límites más elementales que existen de respeto a la integridad sexual. Me duele, pero este caso me produce rechazo hacia quienes se enrocan en un machismo que roza el sadismo al no querer reconocer que en el relato de los hechos hay un inequívoco trato cruel, inhumano y degradante a una chavala muy joven.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Es hora de hacer frente a Vox

Foto: Vox España
Las ONG, movimientos sociales, feminismos, la Iglesia de base, las universidades públicas, los sindicatos, las corrientes ecuménicas, las entidades del tercer sector… deberían sentirse interpeladas a pedir al Partido Popular y a Ciudadanos que no pacten con Vox tras los resultados de las elecciones andaluzas. Presumen todas ellas, o al menos eso se desprende de sus idearios que difunden en sus web y redes sociales, de defender la diversidad, de velar por la universalidad de los derechos humanos y de incorporar la perspectiva de género en sus actividades y proyectos. 

jueves, 29 de noviembre de 2018

Winnie the Pooh no miente

Foto: The British Foreign and Commonwealth Office
Lo que sucedió con Winnie the Pooh el pasado miércoles no tiene nada de gracioso ni de exótico. La censura no es una broma y cuando la policía secreta le pide a un hombre disfrazado de Winnie the Pooh que se retire del espacio público para “no molestar a los chinos” estamos ante un acto de censura política, ante un uso abusivo de la posición de poder para controlar y limitar la libertad de expresión de una persona que con sus actos y/o palabras puede molestar, ofender o criticar a quien ocupa el Poder. La Policía Nacional sabe lo delicado de lo sucedido, de ahí su empeño en dar otra versión de los hechos, una que saque a relucir lo importante que es velar por la “seguridad” e identificar a todas aquellas personas que, disfrazadas y con la cara tapada, pudieran haber supuesto una amenaza potencial a la integridad de Xi Jinping. Niegan las fuentes policiales que se diera instrucciones en ningún momento para sacar a nadie de la plaza porque saben, efectivamente, que de haberlo hecho estaríamos ante una actuación de suma gravedad. Por tanto, o miente Winnie the Pooth o la policía española no reconoce la verdad. 

viernes, 23 de noviembre de 2018

Hombres, mentiras y otras excusas de compañía

Foto: gaelx
Poco que celebrar. Otro 25 de noviembre en el que hay mucho, muchísimo que hacer. El tiempo pasa sin perder la esperanza, entre otras cosas, de que llegue el día en que haya hombres que, en espacios privados y sin necesidad de focos, repudien a esos que, con nombre y apellidos, acosan y agreden a las mujeres y a las niñas. Confío en que llegará la fecha en la que los hombres que ni golpean ni maltratan ni abusan desterraran de su entorno a los que sí lo hacen. Pero, mientras llega, sigo sin ver que vosotros, esos otros hombres, sin que nadie os lo pida, pongáis en su sitio y señaléis la puerta de salida a vuestros colegas, compañeros, familiares, amigos y vecinos cuando cosifican a las mujeres, adolescentes y niñas usándolas en sus compadreos sexistas, sus desahogos de un mal día, sus postureos ficticios y su barra libre de machismo, agresividad y chulería con el ‘porque yo lo valgo’ o ‘porque tú eres mía’.