jueves, 27 de diciembre de 2018

PP, Ciudadanos y Vox ponen en peligro el legado de Suárez



A los acomplejaditos no les gusta perder, tienen intolerancia a la derrota. Cuando no alcanzan el poder o se alejan un poco de él no tienen inconveniente en usar, de forma innoble, la falsedad de la artillería dialéctica, la más apocalíptica. En estos cuarenta años de democracia, la derecha más conservadora nunca ha terminado de aceptar las reglas del juego democrático, especialmente las que tienen como premisa que si esto funciona es porque existe una pluralidad política que puede dar la alternancia de gobierno a otras ideologías. Esa derecha ultraconservadora, en su momento acomplejada por el amor incondicional con que el pueblo español abrazó la Constitución, nunca ha estado contenta ni satisfecha con estos nuevos tiempos modernos. Por eso no ha soltado lastre ni lo va a soltar. Ya en su momento, no les gustó nada que Adolfo Suárez promoviera la ley del divorcio o despenalizará la homosexualidad. Tampoco que reconociera a la Generalitat en su exilio o legalizara a todas las organizaciones de ideología comunista y anarquista, incluido el partido de “los comunistas de toda la vida”, ese que ahora dice García Egea que hay que echar de las instituciones porque el comunismo, sugiere, no es una ideología constitucional. También fue con Suárez cuando se pusieron las primeras piedras del actual estado de las autonomías.

jueves, 20 de diciembre de 2018

Ellos piden cárcel. Nosotras, justicia

Foto: gaelx
Claro que es infame. Es vergonzoso. No solo por Pablo Casado o Santiago Abascal que juegan su propia liga para ver quien es el macho más alfa de España. Sino por todos esos otros hombres, casados y abascales, que ahora, tras el asesinato de Laura Luelmo, resulta que tienen voz y la usan (pública y privadamente) para pedir el endurecimiento de las penas, de la prisión permanente revisable e, incluso, la cadena perpetua. Son voces que van a destiempo y por libre, que no suman, que dividen. Voces de hombres que no se escuchan cuando las mujeres y los feminismos decimos "basta ya de justicia patriarcal", esa misma que hace unos días archivó el caso de abusos sexuales y laborales a un grupo de temporeras de la fresa en Huelva.

jueves, 13 de diciembre de 2018

El PP, la soledad y la paja en el ojo ajeno

Foto: gaelx
Este miércoles, un tuit de Sofía Castañón logró poner palabras a la sensación que me rondaba desde que supe que el Partido Popular llevaba al Congreso de los Diputados una "Proposición no de ley relativa a la promoción de medidas para combatir la soledad crónica".


miércoles, 5 de diciembre de 2018

Asco


Foto: Pablo Ibáñez
Cada vez que leo los hechos probados del caso de 'la manada' siento asco. Por lo que describen, por el trato humillante y denigrante que ha recibido la chica víctima de 18 años, por la prepotencia y desprecio con el que cinco tíos la dejaron tirada en el suelo después de usarla y vejarla sexualmente, por el descaro de sus defensas a la hora de culpar a la chica y enaltecer a sus clientes tildándolos de buenos chicos y por la condena ejemplar a las mujeres que vuelve a ratificar el Tribunal Superior de Justicia de Navarra.
A pesar de saber que los hay, me cuesta creer que alguien cercano al entorno de los condenados pueda llegar a justificar o relativizar los actos por los que se les mandará de nuevo a prisión cuando lo tenga a bien el primer tribunal que les condenó. Creo que quien se sitúa en ese "si estas contra ellos, estás contra mi" se olvida de lo evidente y fácil de entender que es que nadie, absolutamente nadie, tampoco una mujer por mucho que esté de fiesta, se merece un maltrato sexual así: de usar y tirar, de aprovecharse de ella y abandonarla en medio de una escalera, después de traspasar los límites más elementales que existen de respeto a la integridad sexual. Me duele, pero este caso me produce rechazo hacia quienes se enrocan en un machismo que roza el sadismo al no querer reconocer que en el relato de los hechos hay un inequívoco trato cruel, inhumano y degradante a una chavala muy joven.

lunes, 3 de diciembre de 2018

Es hora de hacer frente a Vox

Foto: Vox España
Las ONG, movimientos sociales, feminismos, la Iglesia de base, las universidades públicas, los sindicatos, las corrientes ecuménicas, las entidades del tercer sector… deberían sentirse interpeladas a pedir al Partido Popular y a Ciudadanos que no pacten con Vox tras los resultados de las elecciones andaluzas. Presumen todas ellas, o al menos eso se desprende de sus idearios que difunden en sus web y redes sociales, de defender la diversidad, de velar por la universalidad de los derechos humanos y de incorporar la perspectiva de género en sus actividades y proyectos. 

jueves, 29 de noviembre de 2018

Winnie the Pooh no miente

Foto: The British Foreign and Commonwealth Office
Lo que sucedió con Winnie the Pooh el pasado miércoles no tiene nada de gracioso ni de exótico. La censura no es una broma y cuando la policía secreta le pide a un hombre disfrazado de Winnie the Pooh que se retire del espacio público para “no molestar a los chinos” estamos ante un acto de censura política, ante un uso abusivo de la posición de poder para controlar y limitar la libertad de expresión de una persona que con sus actos y/o palabras puede molestar, ofender o criticar a quien ocupa el Poder. La Policía Nacional sabe lo delicado de lo sucedido, de ahí su empeño en dar otra versión de los hechos, una que saque a relucir lo importante que es velar por la “seguridad” e identificar a todas aquellas personas que, disfrazadas y con la cara tapada, pudieran haber supuesto una amenaza potencial a la integridad de Xi Jinping. Niegan las fuentes policiales que se diera instrucciones en ningún momento para sacar a nadie de la plaza porque saben, efectivamente, que de haberlo hecho estaríamos ante una actuación de suma gravedad. Por tanto, o miente Winnie the Pooth o la policía española no reconoce la verdad. 

viernes, 23 de noviembre de 2018

Hombres, mentiras y otras excusas de compañía

Foto: gaelx
Poco que celebrar. Otro 25 de noviembre en el que hay mucho, muchísimo que hacer. El tiempo pasa sin perder la esperanza, entre otras cosas, de que llegue el día en que haya hombres que, en espacios privados y sin necesidad de focos, repudien a esos que, con nombre y apellidos, acosan y agreden a las mujeres y a las niñas. Confío en que llegará la fecha en la que los hombres que ni golpean ni maltratan ni abusan desterraran de su entorno a los que sí lo hacen. Pero, mientras llega, sigo sin ver que vosotros, esos otros hombres, sin que nadie os lo pida, pongáis en su sitio y señaléis la puerta de salida a vuestros colegas, compañeros, familiares, amigos y vecinos cuando cosifican a las mujeres, adolescentes y niñas usándolas en sus compadreos sexistas, sus desahogos de un mal día, sus postureos ficticios y su barra libre de machismo, agresividad y chulería con el ‘porque yo lo valgo’ o ‘porque tú eres mía’.

jueves, 15 de noviembre de 2018

La mujer que nos traicionó

Foto: Città di Parma
Durante un tiempo, no tan lejano, representó todas las luchas que se podían representar: la feminista, la pacifista e, incluso, la cultural. Durante los más de 15 años que permaneció bajo arresto domiciliario, su figura se sacralizo y los motivos por los que su gobierno le prohibió la libertad de movimiento dejaron de ser un asunto doméstico para convertirse en un tema de la agenda internacional. Aquella magnética mujer no solo cautivó por su presencia, sino porque su oposición pacífica a la opresión, a diferencia de lo que había sucedido con Mándela, Gandhi o Luther King, la encabezaba una mujer. Ella, en sí y por sí misma, representaba mucho más que el hecho de enfrentarse y retar a un régimen militar sanguinario. Como mujer activista, su resistencia y negativa a abandonar su causa, la obligaba a elegir. O se quedaba dentro del orden patriarcal occidental en el que había tejido toda su vida desde muy joven o lo desafiaba luchando contra el gobierno que lo representaba violentamente en su propio país. 

miércoles, 7 de noviembre de 2018

Esta no será la última derrota de Trump

Foto: Gage Skidmore
Parecen desconocer los sátrapas que el tiempo, y con él la Historia, termina colocando a cada uno en su sitio, y que ese lugar –raramente- es el olvido. Basta hacer una sencilla búsqueda en internet para comprobar que quienes construyen su legado a base de mentiras, corrupción, despotismo, tiranía y crueldad no suelen caer en la desmemoria colectiva y que, antes o después, la persona y su personaje terminan por rendir cuentas. Unas veces ante la Justicia terrenal y, casi siempre, en forma de justicia poética a través de la literatura, el cine, el arte, la fotografía y por supuesto, el activismo. Mientras la Historia espera su turno y la vida se sucede, las víctimas sufren injustamente porque sí.
Ningún país está salvo de tener sus propios sátrapas, de dar cabida y cobijo a quienes abusan de su poder en el Poder pero también a quienes lo hacen detrás de una sotana, desde un atril, al lado de una bandera o, sencillamente, tras la puerta de lugar que debería ser refugio y ser hogar. Y así, la lista podría seguir hasta el infinito y más allá. Los sátrapas están ahí.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Nos quieren convencer de que no hay alternativa

Foto: Palácio do Planalto

A las élites económicas y financieras parece que no les basta ocupar su propio sillón y, ahora, llegada la edad de jubilación, deberían empezar a plantearse eso de entrar en política. ¿Para qué? “Para aportar valores humanos y experiencia”.

Esta fue la consigna que José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, dio hace unos días a quienes asistían al Congreso de Empresa Familiar. Podría ser una buena noticia que desde los espacios empresariales se reconozca que son las urnas las que deben decidir quién dirige la vida política de nuestro país, pero lo cierto es que detrás hay algo más. Su motivación para meterse en política sería la falta de reconocimiento y legitimidad que dan a los actuales interlocutores sociales y políticos que aceptan medidas como la subida del salario mínimo sin primar la mentalidad empresarial. Vamos que aceptan las reglas porque no hay otras, pero no a los equipos que juegan el partido, aunque sean de su propiedad.