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| Foto: Mai Le Seguir |
Universales, así son los derechos humanos. De todas y de todos al margen de ideas, razas, sexos, identidades, clases, religiones, orientaciones, naciones, edades… Ese es el principio fundamental del enfoque de derechos humanos. Afirmar esto, defenderlo, no es buenismo. Es un tema de justicia, de compromiso con una misma y con los tiempos que a cada uno le toque vivir.
“Quién esté libre de pecado que lance la primera piedra”. Cita bíblica.
Las injerencias en los derechos y las vidas de las personas basándose únicamente en prejuicios, estereotipos y clichés tiene nombre: racismo, xenofobia, aporofobia, machismo, lgbtfobia, islamofobia… Esas injerencias solo alimentan el desprecio hacia quienes son señalados por ideas sesgadas y hechos odiosos, porque lo son y también porque así es como se determinan jurídicamente: actos de Odio.
Ninguna sociedad puede ser indiferente a estos actos por muy aislados que parezcan, y menos cuando sus incitadores ostentan algún tipo de representación, sea política, religiosa, empresarial, académica…









