Análisis publicado en eldiario.es (blog Save The Children)
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| Asentamiento de El Gallinero |
Lo normal es que a un niño le den miedo los fantasmas y no las ratas pero a los niños y niñas que viven en El Gallinero —un asentamiento chabolista situado a poco más de 10 kilómetros de la céntrica Puerta del Sol— les dan miedo las ratas que campan a sus anchas. Y las ratas, a diferencia de los fantasmas, efectivamente entran en sus casas y les muerden.
La característica común del casi medio millar de personas que viven en El Gallinero es que son familias de origen gitano rumano. Una verdadera ‘mala pata’ para convivir en cualquier sociedad europea cuando por el hecho de serlo sufren del estigma previo que les asocia de manera injusta a actos marginales y delictivos. Algo que puede terminar siendo verdad no porque sea algo innato de la etnia gitana sino como una consecuencia más del rechazo y discriminación frontal que sufren. Situaciones indeseables a las que llaman a erradicar diferentes organismos europeos a través de programas y actuaciones específicas sin todo el éxito que debería.





