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Ultima foto de Ekatherina Khomenko en su red social |
Ekaterina Khomenko tenía 29 años cuando la mataron.
Un trabajador de la limpieza la encontró en su vehículo la madrugada del 7 de setiembre de 2014. El motor estaba todavía en marcha. La habían degollado; un corte de cuatro pulgadas atravesaba su garganta. Ekaterina era abiertamente lesbiana y daba clases de tango a parejas del mismo sexo. En un primer momento, la policía rusa barajó, extrañamente, la hipótesis del suicido. Su interés principal, tal y como denunció su padre, era saber si Katya (como la llamaba) consumía drogas, tenía problemas financieros o tendencias auto lesivas. En absoluto barajaron la posibilidad de que hubiera sido asesinada por su orientación sexual. Como tantas veces sucede en los crímenes de odio por género, y muy habitualmente en la Federación Rusa, se sembraron las dudas antes sobre su personalidad, culpabilizándola, que sobre otros posibles motivos, más pausibles, relacionados con terceros.