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Gaelx/Concentración contra la violencia machista |
Menos mal que están ‘las fechas’ para detener -aunque sea por un momento- las inercias que nos impiden ver la gravedad de las cifras, el alcance del problema, el dolor de quienes lo sufren y las graves carencias de un sistema que no tiene dinero para proteger a las víctimas. Menos mal que están ‘las fechas’ para que hoy todos hablemos de lo mismo y repitamos cuál mantra el dato: 44 mujeres muertas a manos de sus parejas (o exparejas). Sin embargo, lo más seguro, es que a pesar de ‘la fecha’, el año no acabe sin que ese número, el de mujeres víctimas de la violencia de género, aumente.
Otra cifra la recuerda la organización Save The Children con motivo del Día Internacional de los Derechos del Niño: 73 es el número de huérfanos que deja la violencia de género en los dos últimos años. Hijos e hijas de mujeres asesinadas que también son víctimas de la violencia de género, más invisibles aún si cabe, y que al formar parte del sistema donde tiene lugar la violencia también la sufren en primera persona. Menores de edad que -como bien argumenta Flor de Torres (Fiscal de la violencia de género de Andalucía) cuando defiende el concepto de ‘maltrato infantil de género’- son utilizados como arma arrojadiza contra la mujer, como instrumentos de venganza y de presión. Niños y niñas que son usados como el medio más eficaz para lograr maltratar a la mujer con aquello que más le duele, aunque sean los propios hijos del maltratador.