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Foto: fabio montarroios |
Sería un error pretender hacer de estas elecciones una especie de referéndum encubierto sobre el feminismo e interpretar los resultados como si fuesen una consulta implícita sobre si el feminismo es "abolicionista", "liberal" o "feminazi".
Nunca hasta ahora, en nuestra democracia, se había prestado tanta atención al voto femenino. Es real que –a diferencia de otras convocatorias– los partidos políticos, a excepción de Vox, buscan captarlo. Desde el pasado 8M tratan de instrumentalizar o reinterpretar el boom feminista de los últimos años hasta el punto de que he llegado a temer la posibilidad de que, en su capacidad de querer reescribir la Historia, Clara Campoamor pudiese ser nombrada militante de honor del partido de Rivera o que el PP pusiera una demanda por la propiedad intelectual de la Ley contra la Violencia de Género. Menos mal que tenemos a los "vigilantes de las fake news" para poner las cosas en su sitio.