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Foto: Violeta Assiego |
Ahora, que bajo el paraguas de un pacto de Estado se empieza a reconocer que el género es lo que hace a las mujeres víctimas de diferentes formas de violencia, es el momento de hablar de ellas, de las porteadoras. Estas mujeres cruzan nuestra frontera sur cargando sobre sus espaldas mercancías que les son ajenas. Bultos que llegan a alcanzar los 90 kilos de un peso que ni una mula sería capaz de soportar. Cargan fardos llenos de productos básicos que vienen de España y van a Marruecos. Viajes por los que las porteadoras reciben una cantidad irrisoria de entre 4 y 10 euros (por bulto) y que, por el tipo de esfuerzos que tienen que realizar, no superarán los cuatro viajes.
No solo envejecen y pierden la salud con cada porte, también sufren agresiones y arbitrariedades de todo tipo: acoso y abuso sexual, vejaciones e insultos, maltratos físicos y psicológicos, confiscaciones de la carga, exigencia del pago de sobornos, rechazo a sellar el pasaporte e incluso avalanchas que han llegado a costarles la vida a porteadoras, tal y como viene denunciando APDHA.