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Una mujer embarazada. EFE |
La mayor presencia de realidades familiares protagonizadas por hombres gais ha sacado del armario una práctica transfronteriza que se venía realizando al margen de la ley desde hace décadas. Sus protagonistas eran (y son) principalmente personas heterosexuales, sin embargo, la caída del tabú de la homoparentalidad masculina ha abierto la caja de Pandora, y esta actividad se está imponiendo por la vía de los hechos, sin vigilancia alguna hacia las empresas y clínicas privadas que se lucran porque la gestación subrogada altruista, tachada de mito, no está legalmente reconocida.